"Aún en la escuela más carcelaria se puede ser un educador libre"

"Aún en la escuela más carcelaria se puede ser un educador libre"
Lo dijo Sandra Majluf, miembro de una red que promueve las escuelas experimentales. En Mar del Plata se abrirían dos en marzo de 2014.
El estreno de la película "La educación prohibida", en agosto del año pasado, sacó a la luz la existencia de cientos de escuelas no convencionales en América Latina y España, que utilizan prácticas vinculadas a las ideas y pedagogías de la Educación Popular y la Educación Libertaria, entre otras. Así vimos que un niño puede aprender geometría y matemática participando de una obra de teatro o adquirir conocimientos de historia a través del dibujo y la acuarela.

En la actualidad en Argentina hay más de 30 escuelas experimentales, algunas desde hace más de 50 años. En ese marco y con la idea de replicar la iniciativa en Mar del Plata, la Asociación Civil enRonda (ver más info) lleva adelante el ciclo de charlas "Promoviendo nuevos sentidos educativos", en el que distintos actores que participan de este movimiento de educación alternativo comparte sus aprendizajes. "La idea es hacer escuelas o seguir a hacer talleres para que la gente se empiece a enterar, instruir y ver que hay otras alternativas", explicó Leo Sujoluzky, integrante de EnRonda.

Inclusive, anticipó que la creación de este tipo de escuelas en la ciudad será un hecho en cuestión de meses. "Estamos trabajando a full para arrancar en marzo de 2014 con dos escuelas libres: una en Sierra de los Padres y otra en el Bosque de Peralta Ramos", detalló.

Por su parte, Sandra Majluf, directora del instituto de enseñanza superior Terra Nova de Ushuaia y con 23 años de experiencia, reparó en la necesidad de masificar aún más este tipo de prácticas pedagógicas en tiempos en los que se empieza a hablar seriamente de la violencia en establecimiento educativos y del desinterés generalizado por aprender. “La crisis educativa está desde hace mucho tiempo pero ahora estamos tomando conciencia de que eso no está bien, y por eso asumimos responsabilidades. El bullyng existió siempre pero parecía que era algo normal; que era una forma de que los chicos se hicieran hombres. Ahora hay un despertar de la conciencia de la sociedad”, analizó en diálogo con 0223.

En ese sentido, señaló que "los niños, cuando son chiquitos, tienen interés en un montón de cosas pero llegan al secundario no saben qué estudiar en la universidad porque no les interesa nada". "¿Qué pasó en el camino? Les pasó la escuela, la sociedad y las limitaciones que los adultos les ponemos a los chicos. Incluso, los de mi generación, empezamos a ver que la educación que nosotros recibimos fue muy limitante y que eso no está bien, que todos podemos ser seres expandidos y desarrollar todo nuestro potencial si tenemos una educación que acompaña todo ese proceso", sostuvo.

Para la docente, que integra la Red de Educación Viva, "hay miles de maneras de llegar a un conocimiento desde la vivencia, desde conectar al chico con algo que realmente le guste", pero para ello es necesario que los propios educadores comiencen a implementarlo desde sus propias aulas. "Todo empieza desde uno. Quizás hay muchos maestros que tienen ganas de hacerlo pero tienen miedo a lo que vayan a decirles sus directivos, y se quedan en eso. Y los directivos, en muchos casos, tienen intenciones de hacer lo mismo pero no lo hacen por temor a lo que puedan decir sus superiores, y ni siquiera lo hablaron. Es una cadena larga y la única forma de romperlo es animándose", aseguró.

En tanto, Majluf desestimó aquello de que este tipo de escuelas "son elitistas" o están dirigidas a un "determinado grupo de personas". "De hecho, las tres escuelas que tenemos en Tierra del Fuego son públicas, del Estado, y cualquier chico puede ingresar por sorteo", aclaró.

Además, hizo hincapié en que los jóvenes que egresan de estos lugares "tienen ventajas" al momento al iniciar sus estudios en un nivel terciario o universitario. "No sólo tienen definido qué es lo que quieren hacer, sino que también, al no haber pasado nunca por la instancia de examen tradicional, no tienen miedo a ser evaluados. Ellos nunca fueron un siete, un nueve o un tres", comentó.

"Mi función es fomentar la escuela libre e incentivar a los maestros de escuelas tradicionales en este despertar, porque siento que ellos realmente hacen lo que pueden. Aún en la escuela más carcelaria, uno puede tener una actitud de educación libre con los niños y ser un educador que realmente respeta el desarrollo de los niños”, concluyó.

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