Escrituras: municipio admite 25% de culpa por las demoras

Escrituras: municipio admite 25% de culpa por las demoras

Achaca los retrasos a obras de infraestructura necesarias y a trámites en Epec y en Aguas. También a la Provincia. Calcula que la tardanza promedio en aprobar el lote es de 50 meses.

La municipalidad de Córdoba asegura que es responsable de apenas el 25 por ciento de la demora promedio que lleva, en esta ciudad, el trámite para poder escriturar un lote y sostiene que, en promedio, la aprobación del loteo lleva cuatro años y tres meses.

“Hay que disociar el alcance del municipio y el de otras reparticiones ajenas”, diferencia Santiago Giunta, director de Planeamiento Urbano del municipio. Remarca que la ejecución de las obras de infraestructura que se le exigen al desarrollista llevan su tiempo y que no pueden reducirse porque, si no, algunos no las harían.

Señala que también llevan su tiempo las gestiones que debe realizar el iniciador ante organismos extramunicipales, como Epec, Aguas Cordobesas y la Provincia. “Mientras más se demora el trámite, menor es la incidencia del municipio”, asegura.

Adjunta un listado de 20 urbanizaciones, con demoras que van de los dos a los nueve años (ver infografía). “Casi 25 por ciento corresponde a gestiones del municipio y 75 por ciento restante a organismos extramunicipales y a la ejecución de obras por parte del iniciador”, insiste Giunta.

 

Las explicaciones vienen a cuenta de la preocupación de desarrollistas capitalinos y de colegios profesionales, quienes advierten que el proceso completo para que el comprador de tierra urbana cuente con la escritura lleva, como mínimo, seis años. La escritura es pasaporte esencial para el crédito hipotecario y en los últimos meses aparecieron propuestas de financiación –de bancos públicos y privados, y de Anses– que no podrían ser utilizadas por sectores medios porque no cuentan con la famosa escritura.

En Capital, en los últimos años ha surgido tierra disponible para sectores medios; en muchos casos, mediante convenios urbanísticos que permitieron fraccionar la tierra en parcelas más chicas.

Así, hay propuestas de lotes desde 250 m2 a partir de los 300 mil pesos. En muchos casos, el poseedor de la tierra ofrece alguna financiación, pero para construir la familia tiene que contar con recursos propios, porque el 70 por ciento que podría prestarle un banco no se lo puede dar si ese lote no tiene escritura.

La propia directora de Catastro municipal, Silvia Miras, había reconocido a este diario que “el promedio de tiempo hasta que se finaliza el proceso es, por lo menos, de seis años”. Por eso, en los últimos cinco años se acentuó la migración al Gran Córdoba, al punto de que muchos sorteados del Procrear, por ejemplo, vendieron el lote en Capital para comprar otro en Sierras Chicas, pero con escritura. Así, los “expulsados” viajan hasta dos horas por día, trabajan y mandan los chicos a la escuela en Capital, pero pagan impuestos y duermen en otro lado.

El presidente del Colegio de Arquitectos, Jorge Ricci, subraya que “la burocracia es terrible” y advierte que, de llegar otra vez un boom de la construcción, “esto sería de locos”.

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