Con sus publicaciones, las víctimas de robos buscan un poco de justicia.
El escrache público ahora también lo sufren los delincuentes. En los últimos meses varios casos de robo salieron a la luz al ser publicados en las redes sociales, a través de grabaciones de las propias cámaras de seguridad en las que quedaron registrados. Así, las víctimas parecen mitigar la impotencia y la bronca que sienten ante la falta de respuestas por parte de la Justicia.
Los casos se repiten una y otra vez y se viralizan rápidamente, porque la mayoría de la gente se identifica con la amargura de aquellas personas que han sido víctimas de estafas, robos y violencia, y para las que no hay soluciones ni respuestas.
Romina, la damnificada, publicó el fragmento del video de seguridad de la tienda en que ocurrió el hecho. En la grabación se ve cómo una mujer rubia manipula algunas prendas de vestir y aprovecha un descuido para llevarse del mostrador un celular. Luego se da vuelta y lo guarda en su cartera.
El robo ocurrió el jueves pasado, y desde el sábado circula por internet el video del escrache.
Romina, una clienta más, había dejado su teléfono sobre el mostrador mientras compraba. Al advertir que no tenía su celular, solicitó a la encargada del local los videos de las cámaras de seguridad donde quedó registrado el robo, y allí se enteró quien se lo había llevado. La joven filmó con otro celular todo lo que se veía en el video y, cuando regresó a su casa, lo subió a Facebook.
“Yo no voy a recuperar mi celular, pero vos vas a ser famosa”, disparó contra la ladrona. “No le tengo miedo a esta mujer, y espero que por lo menos le dé un poco de vergüenza”, enfatizó en diálogo con LM Neuquén. Romina aclaró que lo que más lamenta de la situación es que perdió fotos familiares.
A la indignante experiencia de Romina se le suman otros hechos, como el del propietario de la tienda Renata, donde robaron en abril dos patachorros que violentaron el blíndex para llevarse ropa y una computadora.
Joel Acuña fue otra víctima. El viernes pasado, en apenas 53 segundos, le robaron el auto de la puerta de su trabajo, en el barrio Marino Moreno de Neuquén. La maniobra delictiva quedó registrada y fue publicada en internet.
La violencia entre chicas se viralizó en Face
Cipolletti
Las piñas, patadas y tirones de pelo de una pelea entre adolescentes, en la plaza San martín de Cipolletti, se transformaron en cientos de mensajes, amenazas entre allegados a las protagonistas de la gresca y expresiones de sorpresa de los adultos que se toparon con las imágenes.
Todo esto ocurrió luego de que se viralizara un video en el que se observa la pelea entre adolescentes.
En la grabación, difundida por el sitio de noticias Info Ya en Facebook, se observa a dos menores tomadas de los pelos, forcejeando y a las piñas, alentadas por medio centenar de jóvenes -también menores de edad- para que se peguen y lastimen. A pocos metros, algunos papás con niños disfrutaban las vacaciones de invierno entre toboganes y hamacas.
Nadie intervino para separarlas, pero sí apareció una tercera adolescente quien atacó a las trompadas y patadas a una de las protagonistas.
Recién cuando la víctima estaba de rodillas, indefensa, varios jóvenes se acercaron al grito de “ya está, ya está” para que dejaran de golpearla.
Lo que siguió, en tiempos de selfies, Face y Twitter, fue la rápida aparición del video en las redes sociales.
OPINIÓN
Estamos viviendo la injusticia como espectáculo público
José Luis Bonifacio
Profesor de Sociología
En diálogo con LM Neuquén, José Luis Bonifacio manifestó algunas ideas reflexivas sobre el fenómeno.
“La percepción de un continuo estado de injusticia donde los mecanismos institucionales no funcionan como deberían, hace que las personas resuelvan ese sentimiento de injusticia a través del escrache, contra aquellos que parecerían gozar de impunidad”, indicó.
Otro de los factores que se suman a este fenómeno puede analizarse desde el punto de vista del acceso a la tecnología. Hoy en día un simple dispositivo permite filmar y registrar escenas de violencia consideradas injustas o repudiables.
“Esto evidencia una incapacidad de la sociedad para resolver problemas vinculados a la seguridad con las instituciones responsables de esa área. Estaríamos viviendo en una etapa en donde la violencia, la injusticia y la intimidad se plantean como un espectáculo”, definió el profesor de Sociología.
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