Ex presos políticos, hijos de desaparecidos y militantes de derechos humanos realizaron ayer un escrache frente a la casa del represor Joaquín Guil, uno de los imputados por este hecho.
En buena parte de la avenida San Marín los manifestantes pegaron carteles con una fotomontaje que muestra a Guil con el traje a rayas acompañado por la leyenda: "Alerta vecino: en San Lorenzo vive un asesino.
Joaquín Guil. Genocida, asesino, torturador, partícipe activo en la masacre de Palomitas" y su dirección. A los automovilistas y transeúntes se les entregaron folletos con fotomontaje y leyendas similares en los que se invita a los vecinos a denunciar si es que ven a Guil fuera de su vivienda.
Luego, frente a la casa quinta en la que pasa sus días de arresto, se hizo un pequeño acto de repudio. Con aerosoles se pintaron leyendas, en la puerta y en el pavimento, denunciando su condición de "asesino" y represor.
Y arrojaron huevos a la vivienda.
Casi sobre el final del escrache un policía comenzó a filmar a los manifestantes y pidió que se identificaran.
En su calidad de jefe del área de Seguridad, Guil, que llegó al grado de comisario general, tuvo activa participación en la represión estatal llevada a cabo en Salta en los 70.
Está imputado en varias causas por violaciones a los derechos humanos, entre ellos las emblemáticas del secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone y por la masacre de Palomitas, de la que ayer se cumplieron 33 años.
Sus vinculaciones con círculos de poder le posibilitaron eludir a la Justicia; recién en junio de 2007 fue indagado y se lo detuvo, aunque inmediatamente se le concedió el beneficio de la prisión domiciliaria.
Acto
Por la tarde militantes de organizaciones de derechos humanos y de partidos políticos realizaron un acto de homenaje a las víctimas de Palomitas en el monolito que los recuerda, en el Parque San Martín.
Allí se aseguró que mientras falte el trabajo, haya quienes padecen hambre y no se reconozcan los derechos de los pueblos originarios "no podemos hablar de que se respeten los derechos humanos".
Se criticó también la lentitud de la administración de justicia, y se reclamó la restauración de la democracia en Honduras.
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