Según trascendió durante el fin de semana, el secretario de Minería de la Provincia, Oscar Lhez, fue objeto de un “escrache” en una confitería céntrica de Chilecito. La muestra de repudio fue protagonizada por el gremialista local de ATE Normando Ocampo, junto a otras personas que lo secundaron.
A tal punto fueron las intensas recriminaciones realizadas por parte de Ocampo, que Lhez debió retirarse de la confitería donde hasta ese momento compartía una cena con amigos.
Esta no es la primera expresión en contra de la minería en Chilecito, donde las Asambleas ciudadanas manifiestan con fuerza, como en otras localidades del interior, donde hay preocupación por los efectos que la minería puede acarrear al medio ambiente y, principalmente, al agua.
Todos recuerdan que en noviembre las Asambleas ciudadanas riojanas bloquearon el acceso a los yacimientos de uranio que la Comisión Nacional de Energía Atómica explota a 30 kilómetros de esta capital.
El corte fue en el paraje llamado El Gallo, entre los departamentos Sanagasta y Castro Barros. Los ambientalistas entregaron folletos informativos a quienes se trasladan por esa zona y en el ingreso al campamento de la CNEA, ubicado a 11 kilómetros de la villa veraniega de Sanagasta, dejaban bajar a operarios de la entidad oficial y de Eco Minera, empresa que explota el emprendimiento.
Los vecinos también se mostraron preocupados porque “no se hicieron estudios para salvar el rico patrimonio arqueológico y paleontológico existente en la zona, hábitat natural de las civilizaciones diaguitas”.
Las asambleas se originaron hace unos tres años en Chilecito y Famatina, para oponerse a la explotación de minas de oro en el cordón del Famatina, por parte de la empresa Barrick Gold. El campamento de la Barrick en Famatina fue también objeto de un corte que hizo que la empresa suspendiera sus trabajos.
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