En un operativo de interceptación vehicular en La Loma, la policía disparó a sangre fría contra dos jóvenes que iban en moto. A uno, un proyectil en el pómulo, le desfiguró la cara. El otro, se partió la cabeza contra el asfalto
Según se informó, el disparo fue producido con la escopeta tipo batán calibre 12/70 con balas de posta de goma y de gran poder de fuego. Tanto, que el proyectil que impactó en el pómulo de uno de los jóvenes le causó graves daños en su fisonomía. “Le destrozó la cara, era un espanto ver la cantidad de sangre que perdía ese chico”, dijo un testigo del malogrado procedimiento policial.
Las mismas fuentes señalaron que el hecho se produjo pasada la medianoche de ayer, en el barrio La Loma, en cercanías de las calles 22 y 44, jurisdicción de la comisaría Cuarta de La Plata.
Precisamente, en uno de los puestos del denominado operativo de interceptación vehicular, los efectivos habrían realizado señas a una moto. Pero de pronto se encontraron con que el rodado seguía su marcha, burlando la señalización de conos naranjas y la primera posta de policías que estaban parados junto a un patrullero.
Como suele ocurrir en estos operativos, en la avanzada, siempre se parapeta otro numerario, con un arma larga, que por lo general nunca llegan a intervenir. Pero en este caso ocurrió lo que no debía. Cuando el joven conductor de la moto y su acompañante ganaron unos pocos metros, el efectivo cargó su escopeta y disparo a sangre fría, sin dar la voz de alto.
Las consecuencias fueron las ya mencionadas. El problema no terminó allí. Para nada. Porque además del acto cometido por este efectivo, luego se produjeron una cadena de irregularidades, muchas de ellas de corte ilícito.
Es que el parte o preventivo policial girado a la fiscalía, en el que se comunicó el hecho, sólo dio cuenta de los dos pibes que burlaron el control a bordo de una moto e intentaron escapar a pesar de un disparo “al aire” que se habría realizado en forma preventiva.
Con esa acomodaticia versión, la fiscal de flagrancia María Eugenia Di Lorenzo imputó a los chicos de la moto por “resistencia a la autoridad”.
Pero con el correr de las horas, y porque el caso trascendió con enorme impacto al interior de la fuerza policial (incluso posteándose a través de las redes sociales el rostro del menor herido de bala en su pómulo) la fiscal pudo acceder a través de distintas testimoniales al relato oficial de los hechos.
Fue allí que se dio intervención a la fiscal de turno, Ana Medina. Ambas fiscales dispusieron pericias en el lugar, y siguieron colectando testimonios. En las próximas horas se podría disponer el procesamiento y detención del policía que disparó y de los otros que lo encubrieron, incluso, ante la autoridad judicial competente.
Fuentes judiciales consignaron que el menor herido en el pómulo se encuentra en grave estado.
Se sabe: el gatillo fácil, es una modalidad tan nefasta a la que una y otra vez acuden los policías en sus variados excesos (de autoridad, negligencia, falta de preparación) Lo de jalar el gatillo, ahora también sabe de escopetazos y perdigonadas a quemarropa.
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