Eran de la BBC. Se hicieron pasar por alumnos de una prestigiosa universidad británica.
La discusión estalló en los medios cuando se conoció que tres periodistas de la BBC de Londres viajaron a Corea del Norte haciéndose pasar por estudiantes y grabaron imágenes para un especial sobre la vida de esa hermética nación comunista. De inmediato, la prestigiosa London School of Economics (LSE), que organiza los viajes como intercambio cultural, le pidió a la cadena que no emita el programa realizado en Pyongyang por esos enviados.
El 23 de marzo, un reportero y dos productores del programa “Panorama”, de la cadena BBC se unieron a un viaje de alumnos de la LSE a Corea del Norte haciéndose pasar por tres estudiantes para realizar un reportaje encubierto, supuestamente sin el conocimiento de la universidad.
Una semana más tarde, al regreso del viaje, comenzó una polémica entre la LSE y la cadena británica de televisión. Las autoridades de la escuela de economía exigieron que el programa no sea transmitido ya que se había hecho sin ninguna autorización y que la vida del resto de los alumnos había sido puesta en peligro. Sin embargo, el canal anunció que el programa titulado “North Korea Undercover” (Corea del Norte encubierta) será emitido esta noche .
“El trabajo que hizo la BBC puso en peligro a los estudiantes de la LSE pero parece que no ha encontrado información nueva y lo único que muestra es lo que Corea del Norte quiere que vean los turistas”, señaló el presidente de la LSE, Craig Calhoun, según indicó el diario El País de Madrid.
Pero no sólo fue el titular de la prestigiosa universidad quien arremetió contra la BBC. Luego, una carta escrita por la comunidad escolar también impugnó los métodos de la cadena inglesa: “La LSE opina que l os estudiantes no recibieron suficiente información para poder dar su pleno consentimiento, pero en cambio sí se les dio la suficiente información para ponerles en serio peligro en el caso de que el subterfugio se hubiera descubierto antes de su salida de Corea del Norte”.
Ante estas dos posiciones, la BBC señaló que los estudiantes sabían de la presencia de un reportero antes del viaje a Corea del Norte y que si bien no aclararon que en realidad irían tres de manera encubierta, “esa información no fue suministrada para protegerlos”.
Uno de los estudiantes que formó parte del viaje reveló al medio universitario The Beaver que “Tomiko Sweeney (uno de los periodistas) nos dijo que habría un periodista. Nos dio a entender que el periodista no nos implicaría a nosotros en nada de lo que se publicara y que ella no era el periodista. Además, muchos de nosotros creíamos que el periodista solo iba a publicar un artículo escrito”.
La London School of Economics apunta además que, aunque apoya el periodismo de investigación, la decisión de la BBC “puede causar un grave daño” a su “reputación de integración académica y “comprometer la capacidad de los estudiantes y personal de la LSE de llevar a cabo estudios legítimos sobre Corea del Norte”.
La decisión de la BBC fue mandar a Corea del Norte, uno de los países más cerrados del mundo, donde los movimientos de extranjeros son estrictamente vigilados, un grupo que se pudiera mover sin tanto control y que mostrara lo que allí sucede. El viaje fue días antes de que Pyongyang declarara el “estado de guerra” frente a la otra Corea y a Estados Unidos.
Por último, hace dos días, el director general de la cadena pública, Tony Hall, ha rechazado retirar el reportaje, que se anuncia en la página web de Panorama como un viaje a un país con “una población con lavado de cerebro desde hace tres generaciones y con un régimen feliz de parecerse a Armageddon”.
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