El gobernador de la Provincia, Miguel Saiz, salió al cruce de acusaciones de la defensora del Pueblo, Ana Piccinini, e ingresó de lleno a una disputa que adquiere cada día mayor virulencia.
Al respecto, el gobernador expresó en una nota enviada a la Defensoría su "profundo desagrado por esta intromisión referida a instrucciones específicas, de carácter general y vinculadas precisamente con la irrestricta defensa de los intereses institucionales, patrimoniales y legales de la Provincia, adoptadas dentro de los criterios de oportunidad y contenido que me están reservados".
Saiz negó la alusión "a que mis instrucciones tienen un deliberado propósito de ensuciar" a la defensora o a su familia, y consideró "inadmisible personal e institucionalmente que amenace anticipadamente con acciones penales en mi contra de las que resultaría adicionalmente afectado mi patrimonio personal".
El gobernador advirtió que se está "analizando la configuración del tipo penal de amenaza con claro propósito de alarmar o amedrentar y con el objetivo final de obligar a otro a hacer, no hacer o tolerar algo contra su voluntad. (Art. 149 bis del C. Penal)". También dijo el mandatario que se estudia "la posibilidad de incumplimiento de los deberes de funcionario público y tipos penales vinculados a ambos supuestos".
Desde el Poder Ejecutivo se adelantó además que "frente a la gravedad institucional que obviamente resulta de estas imputaciones, examinamos las alternativas constitucionales e institucionales que resulte posible implementar legalmente para esta situación".

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