Escándalo por muerte en el Fuero de 8 y 57

Escándalo por muerte en el Fuero de 8 y 57
Era inocente y lo detuvieron por error. Pasó la noche en una comisaría y falleció luego de entrar en una crisis nerviosa. Era padre de tres hijos.
Drama, dolor e indignación. Luciano Peralta, de 34 años, murió ayer en la sede de Tribunales de 7 y 56, luego de haber estado detenido por error toda la noche en una comisaría de Ringuelet. Los familiares denuncian que nunca recibió asistencia médica, y se abrió una investigación.

El hecho ocurrió el domingo 27 cuando Luciano fue a la casa de su exmujer, Esther Cerrudo, para cuidar a los chicos mientras ella hacía mandados. Pero la tranquila jornada electoral tendría un giro inesperado, con desenlace fatal.

El muchacho, de oficio jardinero, fue sorpresivamente arrestado delante de sus tres hijos. Varios policías de la seccional Undécima llegaron a la casa y se lo llevaron a la fuerza, cargando además en la camioneta una moto. Según Norma Silguero, mamá de Luciano, incluso quisieron llevarse secuestrada la bicicleta de uno de los nenes.

La mujer contó que los efectivos alegaron que habían recibido una llamada al 911, en la que se alertaba por un robo en la casa de 133 y 526. También le habrían dicho que Peralta los apuntó con un arma de fuego.

La peor pesadilla

Una vez apresado, Cerrudo y Silguero llegaron rápidamente a la dependencia policial. Esther intentó explicar a los policías que no hubo robo alguno, y que su ex se encontraba cuidando a los hijos a pedido de ella. Pero no le hicieron caso. Silguero contó que la presionaron para actuar como testigo, y que tergiversaron sus dichos para mantener al jardinero tras las rejas.

Finalmente, Luciano quedó preso sin causa. Compartió las empanadas que le compró su madre con un compañero de celda. Pero su salud comenzó a deteriorarse, quizás productos del mal momento, y comenzó a sentirse descompuesto. Desde la comisaría decidieron que a primera hora del lunes lo trasladaran a la sede del fuero Penal platense.

A media mañana, la defensora oficial en turno, María Esther Vigorelli, le informó que la pesadilla había terminado, y que quedaba en libertad. Pero Luciano, contó su madre, parecía desorientado. Por razones que todavía faltan averiguar –aunque cabe apuntar a la noche de miedo y angustia que pasó- el hombre sufrió una crisis de nervios que devino en convulsiones, y a su fallecimiento pocos minutos después. “No apareció ningún médico y la ambulancia jamás llegó”, relató Silguero.

Por este episodio se abrió una causa en la fiscalía en turno a cargo de Juan Cruz Condomí Alcorta caratulada “averiguación causales de muerte”. La autopsia será fundamental para determinar responsabilidades por la muerte de un inocente en Tribunales.

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