Escándalo en Miami: acusan al arzobispo de encubrir a pedófilos

Escándalo en Miami: acusan al arzobispo de encubrir a pedófilos
Monseñor Thomas Wenski, ex combatiente de Vietnam, fue denunciado por una asociación de víctimas de abusos de sacerdotes. Llegó a la diócesis hace tres días, en reemplazo de otro obispo que debió irse, acusado del mismo delito.
Tormenta sin precedentes en Miami, una diócesis de 800 mil católicos en el sur de Estados Unidos, debido a los escándalos por los casos de abusos sexuales de curas pedófilos. Tras forzar la dimisión del arzobispo, monseñor John Favalora, por haber cubierto a sacerdotes pervertidos, el Papa nombró en su lugar al obispo de Orlando, monseñor Thomas Wenski. El cambio se completó hace apenas tres días, pero Wenski no terminó de acomodarse en su nuevo cargo cuando ya ha sido a su vez acusado por la Asociación de Víctimas de Abusos del Clero (SNAP) de haberse comportado igual que su predecesor. En un Vaticano asediado por las noticias de nuevos escándalos y los contragolpes de los casos ya conocidos, la tormenta al por mayor de Miami causa desconcierto, aunque el Papa aparece decidido a aplicar la mano dura y castigar a los responsables de encubrimiento (Ver El Papa..).

Monseñor Favalora presentó la renuncia al Papa (luego de 16 años en la diócesis) por razones de salud, pero la verdad es que fue "decapitado" por Benedicto XVI que, en el espíritu de severidad que está decidido a demostrar prefirió sustituirlo. A monseñor Favalora le faltaban unos meses para cumplir 75 años y poder retirarse por límites de edad, pero no hubo nada que hacer. Fue obligado a renunciar.

En 2002, cuando estalló el primer gran escándalo de pedofilia en la Iglesia de EE.UU., en el que cientos de curas fueron acusados de abusar de chicos y adolescentes, el obispo de Miami se vio en una situación difícil por las denuncias contra 45 curas de la diócesis. Fue denunciado por cubrir a algunos sacerdotes "non sanctos" y a un prelado que molestó a una mujer.

El episcopal negó siempre tener las responsabilidades que le endilgaron. Incluso, para demostrar su adhesión a la línea dura adoptada por el Vaticano, prohibió la actividad de la conservadora orden de los Legionarios de Cristo en la diócesis de Miami.

El padre Marcial Maciel, carismático líder espiritual de los Legionarios, fue castigado por el actual Papa apenas fue elegido hace 5 años, pues Maciel era un protegido de Juan Pablo II. La orden está por ser intervenida por Benedicto XVI después de que se comprobó oficialmente lo que todos sabían: que el padre Maciel era un abusador sexual de chicos y seminaristas, que tenía al menos dos familias con cinco hijos y que había cometido fraudes en la gestión de una orden rica de un patrimonio de US$ 20 mil millones. Pero el castigo a la orden en Miami por parte de Favalora no salvó al obispo de un retiro anticipado.

Hace tres días Favalora fue reemplazado por monseñor Thomas Wenski, hijo de polacos y dinámico obispo de Orlando, también en el estado de Florida, donde tiene su sede el parque de diversiones de DisneyWorld. Piloto de helicópteros en Vietnam, piloto aficionado de una moto Harley Davison, con un español tan fluido como su inglés, Wenski era el encargado de curar las heridas de la diócesis con su ortodoxia religiosa leal a las enseñanzas del Papa y un fuerte compromiso en los temas sociales. Pero el nuevo obispo ha sido acusado de tener "un pasado inquietante en cuanto a la seguridad de los niños", según dijo David Clohessy, director de la más importante asociación norteamericana de víctimas del clero pedófilo. La SNAP, que también realizó denuncias en México (Ver Pág. 23) lo acusa de "engaño, retardo y desprejuicio en tres casos, especialmente en uno reciente que comprende una acusación de estupro cometido por un sacerdote y un seminarista". La asociación de víctimas también apuntó contra otro episcopal promovido por el Papa. Se trata de monseñor Thomas Paprocki, promovido a obispo de Springfield, en Illinois.

Paprocki fue durante varios años obispo auxiliar de Chicago y hace tres causó sensación cuando dijo que era "Satanás, sin dudas", el inspirador de las denuncias legales contra el clero pervertido y las diócesis, que han pagado ya unos 2.500 millones de dólares.

En una conferencia de prensa, el nuevo obispo de Springfield trató de mejorar su situación, reconociendo que la Iglesia debe afrontar la plaga de los abusos sexuales para recuperar la confianza de los fieles. Pero el nombramiento de monseñor Paprocki en Springfield, para la asociación de las víctimas, "demuestra que el Vaticano está más interesado en la pureza doctrinal que en la seguridad de la infancia".

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