Fue en la audiencia de la formulación de cargos. Insultos, gritos y críticas hacia la magistrada. Se demora el fallo.
Como informamos, la fiscalía y la querella habían llegado a un acuerdo en la acusación contra Néstor Guerrero (propietario del local), Alberto Diez (arquitecto) y José Silva (capataz). El cargo que les imputaría sería el de estrago culposo seguido de muerte y no doloso, como se había formulado en un primer momento. La figura establecía penas mucho más leves para las tres personas imputadas.
Al no haber pruebas concluyentes para justificar el “estrago doloso", los familiares de las víctimas lograron entender que debían aceptar el cambio de calificación, asegurándose así la garantía de condena y sin dejar posibilidad de una posible absolución.
Por este motivo es que tanto la querella como la fiscalía coincidieron en la misma acusación.
Obviamente, la defensa, pidió la absolución, teniendo en cuenta que la acusación de la fiscalía y de la querella no se había realizado en los términos correspondientes.
Pero el escándalo sobrevino cuando inesperadamente la jueza Ana Malvido, encargada de resolver el cambio de acusación, se declaró incompetente, lo que causó sorpresa entre los letrados y bronca entre los familiares.
Tras un cuarto intermedio, decidió apartarse de la causa; sí, renunció. La sala, que en ese momento estaba repleta de familiares de víctimas y sobrevivientes de la tragedia, estalló en insultos y críticas, porque esta medida no hace otra cosa que demorar el fallo del juicio.
Luego, indignados, varios familiares de los fallecidos en la tragedia de la Cooperativa Obrera fueron al Tribunal Superior de Justicia, donde presentaron una denuncia contra la polémica jueza por mal desempeño de sus funciones.
En tanto, debidó a que la jueza renunció, la audiencia celebrada ayer quedó suspendida a la espera de que se designe a otro juez que se encargue de resolver los pedidos de acusación.
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