La sesión del consejo directivo de Trabajo Social en la que debía elegirse al nuevo decano se llevó a cabo en la calle y en medio de un clima de violencia.
Si bien las agrupaciones políticas que dominan el claustro estudiantil en esa facultad habían anticipado que intentarían impedir la sesión, los hechos superaron cualquier conjetura previa. Los militantes de la agrupación 26 de Junio (Frente Darío Santillán) y de la alianza entre Insurrectos (guevaristas), la Cepa (PCR) y el PO -mayoría y minoría del claustro, respectivamente- encabezaron el bloqueo a la sesión. Acompañados por estudiantes que militan en fuerzas de igual o similar ideología en otras facultades, impidieron que los profesores, graduados, el no docente y autoridades de la institución, entre ellas la decana saliente Verónica Cruz, ingresaran al edificio de 9 y 63. Además, cortaron el tránsito con bancos y carteles. Ante ese panorama, los consejeros y autoridades se sentaron en la vereda y decidieron dar comienzo al pleno. Pero cuando la decana sacó el acta, una militante se la quitó de la mano. Luego, el consejero auxiliar docente pudo recuperarla. Los estudiantes formaron un semicírculo en torno a los profesores y graduados, y en ningún momento dejaron de entonar cánticos y de insultarlos. Lo que exigían era que se “respetase la ordenanza del 2010 que establece que deben cumplirse 30 días de debate de las propuestas de gestión antes del primer llamado”. Pero además reclamaban “la modificación de la conformación del cogobierno para que los estudiantes tengamos mayor representatividad”. El mismo pedido guió la protesta estudiantil en Arquitectura, donde ese claustro está en manos de un frente entre la Juventud Guevarista y la UJS (Partido Obrero). ESPERA, CORRIDAS Y GOLPES Los 7 profesores, los 3 graduados y el no docente aguardaron en silencio que pasara la hora de espera que marca el estatuto para que se conforme el quórum (en la primera sesión se requiere la presencia de los 16 consejeros). Transcurrido ese tiempo, se pararon y comenzaron a caminar en dirección a calle 8. Y sobrevino lo peor. “Se van con el acta”, gritó un militante, y el resto intentó impedir que los docentes, graduados y autoridades se retiren. Los empujaron, en algunos casos los acorralaron contra la pared, y dos estudiantes le pegaron a un consejero docente suplente. Hasta que -a 30 metros del Bachillerato de Bellas Artes- decidieron detenerse al grito de “Universidad del pueblo piquetero”. En la esquina del Bachillerato, el secretario de Gestión, José Scelsio, dijo a este diario que “hubo un alto nivel de agresión y violencia que toleramos pacíficamente”. Respecto del pedido de ese grupo de alumnos para “cambiar el gobierno de la Universidad”, sostuvo que “nosotros nos ceñimos al estatuto, como corresponde”. La decana Verónica Cruz señaló: “Lamentamos tener que sesionar en estas condiciones. Pero vamos a seguir defendiendo el consejo directivo como el órgano de cogobierno y el espacio donde se deben debatir las distintas posturas”. Anoche, a través de un comunicado, desde la facultad se repudió “el accionar de un grupo de alumnos” y se informó que debido a esta situación, calificada como “insostenible”, se decidió “suspender las tareas docentes y las mesas de exámenes hasta que estén dadas las condiciones para un normal funcionamiento de la institución”. Cabe recordar que la conducción de Trabajo Social propone como nueva decana a Alejandra Wagner, mientras que un grupo estudiantil postula a Marina Capello.
Comentá la nota