De igual modo, un rápido despliegue de la Policía provincial permitió la recaptura de los internos, que fueron alojados en una comisaría.
No se brindaron precisiones sobre las circunstancias de la evasión y sólo trascendió que se habría dado en el marco de la escasez de personal para cuidar los movimientos de casi 150 presos. En concreto, fuentes judiciales indicaron que el penal ubicado en la zona noreste de la ciudad cuenta apenas con tres policías y no más de cuatro agentes penitenciarios para vigilar el predio. De esta forma y frente a las múltiples actividades que se desarrollan a diario, con talleres, visitas de familiares y traslados, se generan situaciones ideales para las evasiones.
De todos modos, el incidente de ayer no pasó a mayores porque hubo una inmediata comunicación con las autoridades de la Policía provincial y los patrulleros de las unidades 79 y 81 se dirigieron sin demoras al penal. Luego, explicaron las fuentes, se organizó el operativo para recapturar a los internos que fueron identificados como Pablo Ibáñez y Gustavo Guerrero.
En forma intensa, los motoristas empezaron a recorrer la zona aledaña al penal, que en la actualidad muestra los rastros de las intensas lluvias con enormes charcos y caminos intransitables. Pero los evadidos no fueron lejos y los uniformados lograron interceptarlos cuando intentaban ocultarse. Tras ser reducidos, fueron trasladados al penal y después, se resolvió su alojamiento en una comisaría de la ciudad.
El titular de la Regional Quinta, comisario Agapito Painel, destacó que fue informado de las alternativas de la evasión cuando se encontraba en el Congreso de Seguridad Vial y que se dispuso, como en hechos anteriores, un operativo de rigor “ante la fuga de un interno”.
Con 141 presos alojados, hoy el penal local excede con creces lo previsto inicialmente.
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