En diferentes localidades la garrafa social, que tiene un precio subsidiado de $16, cuesta entre 18 y 30 pesos.
Los días más fríos del año se acercan y las garrafas sociales, como se denomina a los tubos de 10 kilos subsidiados por el Estado nacional, escasean en toda la provincia. Para miles de familias, a lo largo y ancho del territorio salteño, el gas subvencionado a $16 es una ilusión, porque los sobrecargos por fletes elevan su costo hasta $30, como ocurre en Salvador Mazza, o porque directamente las garrafas sociales no llegan a las bocas de expendio desde hace uno, dos e incluso tres meses.
La localidad fronteriza de Salvador Mazza, cuna de grandes yacimientos gasíferos, muestra por estos días una de las mayores paradojas del mercado energético del país.
El 75% de las viviendas carece de gas domiciliario, y hasta comienzos de año sus pobladores llegaban a pagar por una garrafa social $30, casi el doble del precio de referencia fijado por la Secretaría de Energía de la Nación.
Ahora la situación es aún peor, porque desde hace tres meses las garrafas de 10 kilos no llegan a la localidad y, en sus barrios, tubos que se envasan en Bolivia se comercializan entre $80 y $100. Hasta hace poco tiempo, las garrafas ingresadas desde Bolivia costaban la mitad ($9) que las argentinas ($18), pero aquel escenario tuvo drásticos giros por las asimetrías de precios y las políticas cambiarias de uno y otro país.
El pasado lunes, hartos de penar con las garrafas, vecinos convocados por la Asociación de Centros Vecinales protestaron en el acceso sur de Salvador Mazza y estuvieron a punto de cortar la ruta nacional 34, en reclamo de condiciones de abastecimiento y precios más razonables en el gas envasado. El clima de tensión que se vivió allí, con presencia de policías y gendarmes, se descomprimió luego de que el intendente de la localidad, Rubén Méndez, se comprometiera a iniciar gestiones inmediatas ante organismos competentes
En Tartagal, el principal distribuidor tenía hasta ayer un mes de retraso en el suministro de gas envasado. En los barrios de la ciudad cabecera de San Martín las garrafas de 10 kilos se venden, desde hace algunas semanas, a $72.
En Orán, con el mismo cuadro de escasez, las comercializan en diferentes barrios a $40. En la comuna más poblada del departamento las garrafas sociales se reparten al precio que el Gobierno nacional convino con las empresas del sector ($16), pero sólo las entrega el Municipio a familias inscriptas en un registro.
La misma metodología se repite en otras comunas, a través de las áreas de Acción Social, pero no en todas las jurisdicciones las familias necesitadas acceden a los tubos subsidiados al precio de referencia.
En el Valle de Lerma hay localidades donde la garrafa social se entrega a $18, por recargos de flete. En Cerrillos, Rosario de Lerma, Campo Quijano, Chicoana y El Carril la garrafa de 10 kilos sin subsidio no se consigue por menos de $60.
En Metán, el tubo de 10 kilos no subvencionado cuesta entre 60 y 70 pesos. Un distribuidor remarcó que también allí se siente la escasez de garrafas y que recibió la última partida hace dos meses.
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