Desde Aguas del Norte dijeron que por la falta de lluvia bajó el nivel de la cisterna de Alto Molino y el Encón.
La escasez de agua corriente por la falta de lluvia se convirtió en un problema que genera cada vez más preocupación. No son pocos los barrios de la ciudad que se encuentran afectados por los reiterados cortes y por la falta de presión. Los barrios más comprometidos son los de la zona este, oeste y el centro.
Desde Aguas del Norte explicaron a El Tribuno que el problema se debe a que la falta de lluvias afectó los niveles de agua de las cisternas de Alto Molina y el Encón.
Un ingeniero hídrico, que pidió reserva de su nombre, destacó que Salta se encuentra en una situación de riesgo. "En octubre y antes de los 10 primeros días, siempre llueven 300 mililitros, que son fundamentales para cortar la seca de los meses anteriores. Pero este año no llovió y eso complicó el panorama", sostuvo el profesional. Agregó: "los ríos no traen una gota de agua. El de la localidad de Vaqueros está vacío. Esto no tiene otra explicación que el cambio climático".
Roque Mascarello, director de Aguas del Norte explicó que la falta de lluvia impide que los acuíferos recuperen los niveles necesarios de agua para el normal abastecimiento. Aseguró que los ríos están completamente secos y los drenajes que captan agua subterránea están muy abajo.
"Las condiciones climáticas son complicadas. Tuvimos un invierno que no lo fue. Ahora, recién en diciembre se esperan lluvias", dijo Mascarello.
Desde el Servicio Meteorológico confirmaron a este medio que de enero a septiembre llovió menos que en el mismo período del año anterior.
El mes pasado cayeron 0,2 mililitros, mientras que en agosto solo 13 mililitros. En lo que va del año enero fue el que trajo agua: 238,8 milímetros.
"La cisterna de Alto Molinos tiene dos metros menos de agua, es decir millones de litros menos. Está costando mucho captar el agua. Es la que abastece a los barrios de la zona oeste, Grand Bourg y el centro de la ciudad", explicó el funcionario.
Mal cuidado
En Aguas del Norte aseguraron que el cuidado del agua en estos momentos es clave. Piden que se evite el mal uso y el derroche. Pese a las escasas lluvias, la cantidad de agua que se pierde por la rotura de caños bajo custodia de la compañía estatal y el mal uso de la gente es grande.
Cortes
Aguas del Norte programó cortes para la mayoría de las zonas de la ciudad. Las complicaciones, admitieron, son igual para todos los usuarios.
Hoy estarán sin agua desde las 14.30 hasta las 18.30 villa Soledad, Municipal, villa María Esther, villa Estela, 13 de Abril, 23 de Agosto, la zona del centro, villa El Sol, Angelita y Loteo Cervera.
Ayer, San Cayetano, Las Leñas I y II, Los Pinos I y II, La Magdalena, barrio Grand Bourg, Alborada, Nuestra Señora del Carmen y Lomas de Medeiro estuvieron con cortes y baja presión. Incluso se vieron afectados Los Olivos, villa Asunción y San Pablo.
El martes, los barrios sin agua fueron Virgen del Milagro, parte de la zona centro, San Martín, 9 de Julio, Santa Lucía, Virgen del Valle y San Roque.
Enojo
Los vecinos de 23 de Agosto cortaron ayer el puente de la avenida Monseñor Tavella en reclamo por la falta de agua. No solo tenemos escasa presión sino que todos los días hay que llenar un tacho para abastecernos. Estamos hartos por eso cortamos la avenida. Pero ni así nos escuchan", manifestó Gabriela Angel a El Tribuno.
Poco más de 50 vecinos no dejaban que los conductores circularan por el puente. Con presencia de la Policía se negaron a desarticular el corte.
Pidieron que la Secretaría de Recursos Hídricos les otorgue el certificado de no inundabilidad y que se acelere el registro dominial para que puedan contar co la escritura. El secretario de Gobierno de la Municipalidad, Mauro Sabbadini se hizo presente en el lugar pero no logró calmar a los vecinos que reprochaba la situación que los afecta a la Municipalidad y al Gobierno de la Provincia. "Lo que más no duele es que tanto el gobernador como el intendente se hayan comprometido con obras que no cumplieron", remarcó Claudia, una ama de casa preocupada por la situación. "No tenemos agua, tampoco cloacas. Somos un barrio fantasma, no existimos. Sin escritura ni agua podemos tener", sostuvo Analía, otra de las vecinas.

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