En la ciudad es cada vez más frecuente oír el paso de vehículos con modificaciones que los hacen sonar más fuerte que lo normal. Aceleraciones bruscas, música a todo volumen y contraexplosiones, perturban a los vecinos a toda hora.
Lo que antes era propio de un pequeño grupo que se reunía en ciertas zonas y horarios, especialmente en el Centro, los fines de semana a la noche, ahora parece haberse vuelto algo común en cualquier momento del día.Aceleraciones bruscas –casi siempre sin sentido alguno–, contra-explosiones, escapes libres o modificados para que suenen como un auto de competición y música a todo volumen, son algunos de los males que los vecinos de Junín ya debieron asimilar, por imposición, como un factor más del tránsito urbano.Uno de los trastornos más severos es el de los rugidos ensordecedores de algunos caños de escape, combinado con la conducción brusca para volverlo aún más ruidoso. Es cada vez más común, de mañana o de tarde, tener que interrumpir una conversación durante un instante hasta que se aleje una moto o auto que vuelven imposible escuchar lo que dice otra persona, a un metro de distancia.Marcos Villalba, abogado y titular de la cátedra de Derecho de los RR.NN., Agrario, Ambiental, Minería y Energía en la Unnoba, consideró que “en primer lugar, el principal derecho involucrado en el caso es el derecho a un ambiente sano, que se encuentra expresamente postulado y reconocido por la Constitución Nacional, según su art. 41, aunque también se encuentran en juego otros, consecuencia de la indivisibilidad e interdependencia de los derechos fundamentales”, dijo a Democracia.Los dolores de cabeza por tener que soportar los sonidos desmedidos en el tránsito, también están contemplados en la ley. “En segundo lugar, resulta directamente afectado el derecho a la salud, reconocido por la Constitución Nacional, los Tratados internacionales de derechos humanos con jerarquía constitucional y por la Constitución de la Provincia de Buenos Aires”, agregó Villalba.“Así, se aprecia que la existencia de un ruido excesivo es susceptible de afectar la salud. Como prueba de ello basta mencionar un documento de la máxima autoridad internacional reconocida en la materia: la Organización Mundial de la Salud. Así, en el “Resumen de orientación de las Directivas de la OMS relativas al ruido en el ambiente”, se mencionan, entre otros, el déficit auditivo, la interferencia en la transmisión de la palabra, la perturbación del reposo y el sueño, efectos psicofisiológicos, sobre la salud mental, los rendimientos y el comportamiento social”, señaló el especialista en derecho ambiental.Y en esa conversación fallida por el paso de un vehículo, la siesta interrumpida o la armonía de cualquier situación alterada, también entra la legislación. “En tercer lugar, cabe destacar la peculiar presencia, en el caso, del derecho a la intimidad, aspecto que, de forma general, ha sido destacado bajo el título ‘El derecho público al silencio’.No hay duda, entonces, sobre la existencia, en el orden constitucional positivo, de un derecho a no ser afectado por ruidos excesivos o por contaminación sonora”, consideró Villalba.
Aceleraciones en exceso
Al observar la imagen en la vía pública, en ocasiones encontramos que quien profiere semejante estruendo y sale disparado de un semáforo, a los cien o doscientos metros debe frenar casi a cero su marcha por un semáforo, cruce o cualquier otra incidencia vial. Entonces, ¿tanto escándalo para llegar al mismo tiempo que quienes se movilizan de manera silenciosa y prudente?Para el director de la Agencia Municipal de Seguridad Vial, Daniel Kelly (AMSV), el problema tiene que ver con una cuestión cultural. “Es un tema de la mesa familiar. Se perdió en cada domicilio. La figura de los padres de alguna manera de imponer algún tipo de límites, la verdad es que todo eso se perdió, no hay valores. Todo es como que si los demás lo hacen, por qué ellos no lo van a hacer. Es un tema social muy grave”, consideró en diálogo con Democracia.El funcionario explicó que en los operativos de tránsito, cuando se encuentran con un vehículo que emite ruidos en exceso, lo paran para un control.“Lo que hacemos es pedir la VTV (Verificación Técnica Vehicular), cuando no la tienen, se lo infracciona. Aunque puede tener la VTV y un escape libre, hacen la verificación hoy y mañana el escape libre”, dijo Kelly.El artículo 48 de la Ley Nacional de Tránsito, a la que adhiere la Provincia de Buenos Aires, prohíbe, en su punto w) “circular con vehículos que emitan gases, humos, ruidos, radiaciones u otras emanaciones contaminantes del ambiente, que excedan los límites reglamentarios”.En esas situaciones, el titular de la AMSV explicó que “las motos se retienen y luego el escape se saca”. Es por eso, que quienes instalan accesorios modificados, corren el riesgo de perder la “inversión” si son parados en un control, ya que de estar en infracción, para recuperar el vehículo modificado deben adaptarlo a las normas.“Son caros, pero nosotros los secuestramos igual. Es lamentable que gasten dinero en algo que es ilegal y que si nosotros lo retenemos se lo sacamos”, dijo.“El propietario va con el escape y lo coloca y el viejo, el que produce el ruido, que muchos de ellos son producidos en forma casera, se retiene, se secuestra y se le da un fin”, afirmó el funcionario. En ese sentido, agregó que los elementos secuestrados están guardados en la agencia, a la espera de una autorización para ser destruidos. El hecho de presentar adulteraciones en el silenciador ya es motivo de retención del vehículo, según explicó el funcionario. “La mayoría tiene el escape libre, el ilegal, el casero en lugar del de uso original. Se puede retener la moto por ese motivo.Habitualmente toda persona que tiene ese escape, tampoco tiene documentación y están en infracción”, dijo.En cuanto a los autos que transitan con música a todo volumen, los agentes los paran y les exigen bajar los decibeles. “Circular esa manera puede constituir una contravención. La policía está facultada para labrarla, por lo que lo puede hacer la policía”, afirmó el director de la AMSV, quien deslizó un reclamo para que la fuerza de seguridad también exija cumplir las normas viales.
Deber de todos
“Todos los habitantes tienen el deber de proteger el ambiente y, en su caso, de recomponerlo, mientras que el Estado local tiene a su cargo, a partir de los lineamientos de la ley federal –facultades previstas en el artículo 41 de la Constitución Nacional– la potestad de dictar las políticas sobre la cuestión”, señalo Villalba.“También toda persona, incluido el Estado, tienen el deber de no dañar la salud de las personas. El Estado, es más, tiene el deber de asegurarla. Los vecinos, también las autoridades públicas, tienen el deber de no perturbar a los vecinos con ruidos molestos”, afirmó.En ese sentido, el académico indicó dos facetas de los ruidos excesivos. “Por un lado, el ruido en el ambiente susceptible de dañar la salud. Por otra, el ruido que genera molestias al introducirse en los ámbitos domésticos, ruido que ‘interfiere en la comunicación y actúa como una intromisión en la intimidad’”, dijo y aseveró: “la ley, entonces, incluye ambos ruidos, esto es, el que daña a la salud y el que molesta al vecino en su vida doméstica.”
Parámetros
En las leyes de tránsito, si bien se prohíbe la contaminación ambiental, no se establece ningún parámetro sobre cuál es el límite de emisión sonora en los vehículos. Y aquí es donde, de manera errónea, muchos imponen su criterio subjetivo para establecer qué es lo que correcto.El especialista en derecho ambiental consultado por Democracia, afirmó que “no hay ninguna disposición expresa que determine cuál es el nivel de ruido máximo permitido generado por un fenómeno muy peculiar: el flujo vehicular” pero aclaró que “esta falta de una precisión no puede implicar la existencia de un derecho a generar ruido sin límite alguno”, dijo.“Los ruidos generados por el flujo vehicular no deben ser susceptibles de afectar el derecho a la salud, aquí entendido como ruido susceptible de causar un déficit auditivo, de acuerdo a las pautas internacionales antes indicadas que, cabe recordarlo, no son las establecidas por la legislación de un Estado extranjero, sino las fijadas por la organización internacional dedicada exclusivamente a la salud”, afirmó.
Modas
Una de las preguntas que se suelen hacer quienes sufren la invasión de los ruidos molestos es el sentido de circular acompañado de forma constante por ese sonido perturbador. Más aún si se tiene en cuenta los costos económicos de esta tendencia.Un escape “preparado” –por lo general se trata de un tubo de mayor diámetro que el original y sin silenciador– para una moto GileraSmash 110 cc., uno de los modelos más populares, puede costar entre 250 y 800 pesos y hasta hay ejemplares que superan los 1000. Cuando el valor del rodado cero kilómetro, actualmente por Precios Cuidados, es de 7800 pesos.Otros caños de competición para motos de mayor cilindrada como Honda o Yamaha en modelos superiores a los 250 cc.pueden costar entre 1000 y 3000 pesos.Pero al tratarse de “fierros”, hay quienes con un poco de ingenio o la ayuda de un mecánico amigo, producen escapes con un sonido personalizado por costos adaptados a lo que deseen y puedan pagar.“Un escape libre, ¿cuánto más velocidad puede desarrollar el vehículo por el hecho de que no contengan los gases? Hemos detectado también algunas motos donde tienen el carburador no es el original. Le ponen uno con mayor admisión, de otra cilindrada, pero eso es parte de ‘la gracia’ de tratar de ‘mejorarla’. Lo que produce el ruido es el escape libre. Para mi es todo un modismo. Me parece que pasa por ahí, no entiendo cuál es el motivo de que cambien el escape de una moto si no”, dijo Kelly.En igual sentido, se refirió a los vehículos que hacen contraexplosiones y que en la calle muchas veces se confunde con pirotecnia o disparos de arma de fuego. “Le ponen un sistema de corto de corriente. Es una fabricación casera. Son bastante ruidosas y tampoco está permitido. Son aditamentos ilegales, lo hacen a propósito, pero a mi entender es una moda que de verdad molesta”, señaló.“Lo hacen cuando nos ven a nosotros y a la policía, en forma provocativa para llamar la atención”, dijo en referencia a las detonaciones.
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