El joven que luego de ser detenido por el asesinato de Gustavo Ñancuan había burlado a la policía en Sarmiento cuando a principios de marzo escapó de un patrullero en calzoncillos y esposado, tenía una identidad falsa. Decía llamarse Matías Nicolás Gareca, pero luego de ser recapturado se comprobó que en realidad se llama Luciano Pedro Serapio. También se determinó que estaba prófugo de la Justicia de Jujuy desde junio de 2012. En esa provincia está sospechado de haber degollado a un soldado.
Al jefe de la Brigada de Investigaciones de la Policía de Sarmiento, Emanuel Morales, le parecían extraños sus ademanes, sus cicatrices y que incluso no podía relacionar amistades y contar sobre su pasado en esa localidad.
Para Morales, el llamado Gareca, había estado preso. Lo decían sus gestos y su forma de hablar. Por eso siguió insistiendo en los antecedentes del joven que el día que fue detenido en relación al homicidio de Ñancuan, se escapó del patrullero en calzoncillos y esposado.
Tras ser recapturado por el propio Morales, luego de varios días de mantenerse prófugo, la policía pidió antecedentes provinciales y de reincidencia a nivel nacional. Pero ningún informe arrojó novedades en cuanto a antecedentes que pudiera registrar el tal Gareca.
Cuando Morales lo identificó, el sospechoso no pudo dar precisiones de actividades y antecedentes. Contestaba con evasivas, y tampoco daba precisiones de dónde residió.
Mostraba una gran confusión al momento de que le realizaban preguntas y se ponía muy nervioso. Las lesiones que tenía Gareca para el policía eran propias de los presos que se autolesionan en manera de protesta, sumado los tatuajes denominados “tumberos”.
Finalmente las huellas dactiloscópicas determinaron su verdadera identidad, tras la insistencia del oficial Morales en saber quién era verdaderamente el detenido.
Las huellas determinaron que se trataba de Luciano Pedro Serapio, oriundo de San Salvador de Jujuy y con pesados antecedentes.
Entre ellos un robo en poblado y en banda en 2008. El 17 de febrero de 2010 se le abrió una investigación por robo en poblado y en banda con el uso de arma de fuego. Mientras que el 16 de setiembre de 2009 fue detenido por robo en poblado y en banda.
Además, el 27 de mayo de 2010 fue detenido por robo con el uso de arma, y luego por hurto. Tiene una causa de noviembre del 2010 por infracción a la Ley de Estupefacientes y un robo en poblado y en banda de agosto del 2011. Mientras que en junio de 2011 también se le abrió otro expediente por robo en poblado y en banda con el uso de arma. Mientras, el 25 de octubre de 2011 resultó detenido por homicidio calificado.
Sin embargo, el antecedente más grave es que el 6 de mayo de 2012, fue detenido en relación a una causa de homicidio calificado, donde fue degollado un soldado.
El soldado voluntario Matías Miguel Enríquez falleció víctima de tres delincuentes que lo abordaron cuando realizaba actividades físicas en el sector B3, barrio Alto Comedero y las 370 Viviendas lugar adyacente al zanjón del arroyo Las Martas, en Jujuy.
Serapio, principal sospechoso de ese crimen se fugó de una comisaría de Alto Comedero, por lo que su último pedido de captura databa del 16 de julio de 2012. Se había refugiado en Sarmiento bajo una falsa identidad.
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