Escandalosa denuncia: Asegura que los narcopolicías y Mario Paz le plantaron droga a su padre y su tío

Empezando con su relato, Daniela dijo que se trata de un caso que lleva ya casi dos años
Daniela Acosta es hija de Jorge Acosta y sobrina de Daniel Acosta, ambos acusados y condenados por narcotráfico. Los dos hombres aseguran que les plantaron droga y acusan por ello a los narcopolicías Gabriel Giménez y Carlos Gallardo y al ex secretario de Seguridad, Mario Paz.

“Estaba todo armado” Empezando con su relato, Daniela dijo que se trata de un caso que lleva ya casi dos años porque su padre y su tío fueron detenidos el 5 de mayo de 2010. Recordó que la detención de su tío Daniel y su padre Jorge sucedió mientras viajaban hacia Orán para asistir un choque sucedido en el lugar, ya que su tío se dedicaba a la reparación de vehículos y a la venta de repuestos. Indicó además que los negocios se hacían con un sujeto de apellido Iraola, a quienes todos señalan como ‘El Colombiano’, pero en realidad –según Daniela- el hombre es de nacionalidad boliviana.

“Cuando llegó el momento de hacer el negocio, Iraola le dice a mi tío que el auto se había perdido. Le dijo que no había ningún auto pero que tenía otro negocio para ofrecerle y entonces le habló de droga. Mi tío Daniel se enojó y le respondió que no haría ningún negocio de ese tipo, a pesar de que Iraola le insistía en que no se preocupara porque estaba todo arreglado con la policía”.

Según indicó Daniela, fue en el camino de vuelta a Salta que Daniel le contó a su padre lo que había pasado y cuál había sido el ofrecimiento de Iraola. “Entonces mi papá le dijo que no se le ocurriera hacer algo así y le propuso que fueran a Joaquín V. González a buscar otro auto, en este caso sería una camioneta del novio de una de sus hermanas”, continuó. Recalcó que cuando los Acosta pasaron por Pichanal a cargar nafta, su padre vio a Iraola y desde ahí se quedó pensando en que los estaban siguiendo. Su tío Daniel le restó importancia al hecho y continuaron el viaje hacia Joaquín V. González.

Fue cuando pasaban por Los Naranjos que se desplegó un importante operativo policial, “había policías apuntándoles, les hicieron apagar las luces y a todo esto ya había cámaras de televisión y estaba todo el periodismo”. “Estaba todo armado, parecía una película. Cuando los hicieron bajar del auto y trasladarse hacia el frente del vehículo, empezaron a empujar el auto hacia la luz de la balanza manifestó Daniela en una entrevista a FM Capital.

Después un policía agarró un bolso y gritó: ‘acá está la droga’”, afirmó Daniela, para enseguida hacer hincapié en que toda esta situación fue muy ilógica porque su padre y su tío se trasladaban en un Peugeot 206 de tres puertas y supuestamente, “como los policías no tuvieron tiempo de mover los asientos”, dijeron que el bolso con la droga fue hallado en el piso del auto, en la parte de abajo del asiento del conductor.

Insistió la mujer en que como eran nueve kilos de droga los que se secuestraron, si su padre y su tío fueran realmente narcotraficantes no hubiesen viajado tanto tiempo con la droga tan a la vista y en un bolso de mano. Agregó que cuando fueron detenidos, la primera reacción de su padre fue insultar a su hermano (Daniel) y preguntarle cómo le pudo hacer algo así.

Después fueron llevados a contraventores y pasados unos días recién se pudieron comunicar entre ellos y ahí supo su padre cómo fueron las cosas, ya que hasta ese momento pensaba que su hermano sí había aceptado la propuesta de Iraola y que efectivamente la droga iba en el auto en el que viajaban.

Para Daniela todo esto sucedió porque Iraola junto a otro policía necesitaban una carnada para poder pasar ellos con más droga. “Resignaron un cargamento chico para poder pasar ellos con el más grande. La pureza de la droga que les secuestraron a mi padre y a mi tío era del 36% y eso está en el expediente”, apuntó. Finalmente, en el juicio resultaron condenados a prisión su padre y su tío porque “según el fiscal mi tío manipuló a mi papá, que todo el tiempo declaró no saber nada y que nunca había visto la droga”.

Es así que Daniel Acosta fue condenado como autor del hecho a cinco años y seis meses de prisión, está preso en el penal de Güemes, y Jorge Acosta, como coautor, a cuatro años y ocho meses, preso en una cárcel de esta ciudad. Tras este hecho y las publicaciones que hubo al respecto en diferentes medios de comunicación, personalmente Daniela fue a El Tribuno para hablar con el encargado de la parte de policiales porque la información que se brindaba acerca de su padre no era la correcta. La única explicación que le dieron es que ellos escribían lo que les indicaban las autoridades y se negaron a hacerle una entrevista.

“Esto nos marca para siempre y como no somos conocidos, gente de apellido o de poder, no podemos hacer nada. Si el día de mañana mi papá sale en libertad, no tenemos dinero como para podernos ir a vivir a otro lado”, se lamentó Daniela. Mario Paz es denunciado nuevamente por narco Vale mencionar que en esta instancia de casación, lo que se denuncia es que la droga fue plantada y se apunta a Iraola, Gabriel Giménez, Carlos Gallardo y Mario Paz. Anunció además Daniela que la denuncia se hará pública también en los medios de comunicación a nivel nacional aseguró FM Capital

Ya hacia el final Daniela rompió en llanto, pidió justicia y que se limpie el nombre de su padre y el de su tío, injustamente condenados por la Justicia Federal porque la droga les fue plantada por el narcotraficante José Iraola, Gabriel Giménez, comisario exonerado de la Policía, Carlos Gallardo, ex oficial, y Mario Paz, ex subsecretario de Seguridad de la provincia. Los narcopolicías no la pasan tan mal en prisión Para concluir, Daniela contó que su tío Daniel Acosta está detenido en el penal de Güemes, en un pabellón donde está la gente común, no tienen heladera y por ello los familiares tienen horarios para poder llevarles hielo.

Dijo que en ese complejo es todo muy desorganizado y que de acuerdo a lo que le cuenta su tío, a diferencia de los demás reos, el narcopolicía Gabriel Giménez goza de muchos privilegios y se lo puede ver jugando al voley y haciendo gimnasia. “Antes tenía mucho miedo pero necesitaba hablar. Estoy embarazada de seis meses y le prometí a mi papá que él va a ver crecer a mi bebé”, expresó con tristeza Daniela Acosta.

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