Tenía 16 años. Fue en un choque con las tropas en una ciudad palestina. Una columna de jóvenes lanzó piedras contra los militares al estilo de la Intifada. El secretario general de la ONU condenó por ilegales a los asentamientos israelíes.
Todo esto sucedía mientras una nueva andanada de misiles caseros caían desde la Franja de Gaza, que ya fue bombardeada en dos oportunidades por Israel.
El enfrentamiento -que causó la muerte del joven- se produjo cuando un grupo de palestinos marchaba hacia la colonia israelí Har Brajá. En el asentamiento viven colonos fundamentalistas, quienes realizan provocaciones tanto contra los palestinos como contra los soldados israelíes, a quienes acusan de no ser lo suficientemente duros con los palestinos. Según las denuncias, los colonos arrojan piedras contra las casas de los palestinos, hacen pintadas antiárabes y muchas veces impiden a los agricultores de Burín cultivar sus campos, lindantes con los de la colonia.
Ayer, en esa zona, una columna de jóvenes palestinos lanzó piedras contra los soldados al estilo de las intifadas cuando se produjo la muerte del adolescente. Los militares dijeron en un comunidado que sólo utilizaron gases lacrimógenos y balas de goma por eso se sorprendieron al escuchar que hubo un muerto y un herido con balas de plomo. Este dato fue dado ayer por los médicos palestinos.
La muerte del joven ayudó a completar la lección que sobre el enfrentamiento israelí-palestino estaba dando el jefe de gobierno palestino Salam Fayad al secretario de la ONU, de visita en la región. En una especie de mirador natural sobre una montaña en Ramallah, Fayad le mostraba a su huésped las colonias israelíes que van extendiéndose cada vez más rápido a costa de los palestinos; el muro de separación que es construído en un 85% sobre territorio palestino y los puestos de control.
La imagen era histórica y mostraba la evolución del conflicto. En el pasado, era Ariel Sharon -como diputado o ministro o jefe de gobierno israelí- quien trasladaba a sus huéspedes a una montaña desde la que mostraba las "angostas caderas" de Israel de antes de junio de 1967. Desde ese mirador resaltaba los peligros que acecharían a las grandes ciudades israelíes su se ponía término a la ocupación de la Cisjordania.
Pero hoy es Fayad quien muestra a sus huéspedes las consecuencias de la ocupación israelí y, paralelamente, los logros a los que llegará su gobierno a pesar de esta ocupación.
La breve lección de historia y geografía ocurrió un día después de que Moon, la canciller estadounidense Hillary Clinton y representantes de la UE y Rusia se reunieron en Moscú para buscar una vía para el diálogo.
La condena internacional se da en medio de una escalada de la violencia y cuando la relación entre EE.UU. e Israel atraviesa su peor momento en décadas. El motivo de la crisis bilateral se originó debido a que el gobierno de Benjamín Netanyahu sorpresivamente ordenó construir 1.600 viviendas en los territorios ocupados. Lo hizo durante la visita del vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, a Israel. Lo que molestó a Washington, que brega por un pronto acuerdo para la región que incluya la existencia de dos Estados: el palestino y el israelí.
Los mediadores exhortaron a Israel a frenar la construcción de asentamientos, lo cual se ha convertido en un obstáculo clave para la reanudación de conversaciones de paz. Israel ha accedido a reducir la construcción de asentamientos en Cisjordania pero no en el este de Jerusalén, ya que reclama la ciudad entera como su capital.
El sábado, el jefe de la ONU rechazó la distinción entre Jerusalén Oriental y Cisjordania, diciendo que ambos son territorios ocupados. "El mundo ha condenado los planes de asentamientos de Israel en el este de Jerusalén'', dijo Moon durante una rueda de prensa tras su corta visita. "Seamos claros. Toda la actividad de asentamientos es ilegal en cualquier lugar de un territorio ocupado y ha de detenerse", dijo.
El funcionario aseguró que la comunidad internacional apoya el establecimiento de un Estado Palestino, que debería crearse tras 24 meses de negociación. Ki-Moon también expresó preocupación por lo que describió como una situación humanitaria cada vez más grave en Gaza, zona bloqueada.
Israel no le respondió rápidamente, aunque los sectores más duros del gobierno vienen negando la posibilidad de frenar la construcción de colonias.




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