ERSA: Siguen las quejas de usuarios de colectivos

ERSA: Siguen las quejas de usuarios de colectivos
Los usuarios expresaron que sus reclamos siguen siendo los mismos, al igual que la respuesta que reciben. Aún se siguen generando grandes contratiempos.

La empresa de colectivos de mayor cantidad de recorridos en la ciudad y una de las más beneficiadas con los subsidios, ERSA, continua prestando un servicio deficitario según lo expresan sus propios usuarios.

La gente está cansada de pedir mejoras que nunca llegan y por ello quiere hacer oír su voz.

Así lo expresaron a Nuevo Diario durante un recorrido realizado ayer. “No estoy para nada conforme con el servicio que presta esta empresa. Yo vivo en el barrio Tradición. Desde calle Solís hacia la avenida Colón, siempre esperamos el colectivo más de 45 minutos. Yo llego prácticamente todos los días tarde y hablé con la empresa y hemos pedido junto con otros compañeros de trabajo una solución para este tema. Pero nada se soluciona. Es todos los días el mismo problema, a las 7 de la mañana estamos en la parada de la calle Colón y no lo podemos abordar.

Desde Solís hasta Suárez por Colón, es imposible subir a un colectivo, ya que con la poca frecuencia que circulan, los que vienen están tan llenos que no se puede ascender. A mí y mis compañeros nos perjudica mucho, porque a las tres llegadas tarde se nos computa una falta y es dinero perdido que a mi no me lo devuelve nadie”, expresó Juana, que mostraba su enojo en las paradas de la avenida Belgrano y que trabaja en la Municipalidad.

Esto sólo agrava el malestar de la gente que se encuentra en posición de total desventaja, pues es un servicio impuesto que deben utilizar sólo por obligación. Los usuarios esperan una rápida solución. De momento sólo hay un vacío producto del silencio por parte de los responsables.

El único vehículo que funciona es la queja

“Somos presas de las voluntades de empresarios, que sólo se ocupan de engrosar sus arcas a costas de contratiempos, rabias y malos momentos que sufrimos cada día. Las quejas por las deficiencias en el servicio, jamás hallan eco en las autoridades de una empresa que es tan grande, esto genera impotencia en la gente”, dijo Carlos, un vecino, de más sesenta años mientras esperaba el colectivo resignado de tener que perder un tiempo que no va a poder recuperar.

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