Dos errores y un pobre empate para el Lobo

Dos errores y un pobre empate para el Lobo
Gimnasia superó a Olimpo a lo largo de los 90 minutos, pero no lo definió y por dos yerros defensivos casi lo pierde. Igualó 2 a 2 con tantos de Nacho Fernández y Pereyra. Marcaron Musto y Vuletich para la visita. Los goles.
Gimnasia, luego de superar durante los 90 minutos a Olimpo, se tuvo que conformar con un pobre empate. Luego de ir ganando con gol de Ignacio Fernández y tener chances de aumentar la diferencia ante la impotencia de su rival, dos distracciones derivaron en un 1-2 casi lapidario por los tantos de Musto y Vuletich. El equipo de Troglio respondió rápido e igualó por Pereyra, pero no fue certero y terminó perdiendo dos puntos.

El partido. El Lobo comenzó el duelo ante Olimpo con una clara premisa: desbordar por izquierda con la dupla García-Rodríguez, olvidando en los primeros minutos la ausencia del fundamental Lucas Licht. La continuidad del partido tuvo a Gimnasia como protagonista rompiendo la presión de los volantes de Olimpo con pelotas largas al luchador José Erik Correa.

Mientras el equipo de Troglio dominaba territorialmente y en la tenencia, aunque sin profundidad, la visita se debatía entre seguir presionando sin efectividad o esperar con dos líneas de cuatro bien definidas. Ninguna de las dos opciones le daba certeza de mantener el cero en su arco.

En este contexto seguía siendo la banda izquierda la que le daba réditos al Lobo por la sapiencia que mostraba la dupla de ese sector, y la falta de precisión de Adrián Martínez y el nulo retroceso de Martín Pérez Guedes. Aún así la más clara del partido llegó por el otro costado. El irregular Ignacio Fernández, que poco había aportado, apiló a dos defensores y cedió al medio para Rodríguez: el uruguayo dominó con izquierda y ante la presión de Nereo Champagne, definió de derecha y por arriba. Clarísima.

A pesar del llano en el que cayó el partido, García se fue empecinado a presionar a Martínez por una pelota que parecía perdida y logró un rechazo defectuoso del lateral en el minuto 23. La pelota derivó en Rodríguez y el uruguayo, de primera, metió un gran centro que derivó en la apertura del marcador de Nacho, que ingresó como un fantasma en diagonal, para clavar un zurdazo a la izquierda de Champagne.

Desde el gol el partido entró en el pozo que propuso el local. Por la impericia de Olimpo y la postura que tomó el Lobo luego de la apertura del marcador (pararse de contra, como suele hacer), las acciones se dieron lejos de los arcos pero siempre con Gimnasia como protagonista de las únicas cercanas al gol. Así fue como Correa no llegó a concretar un pelotazo que Nacho Fernández le envió y lo dejaba mano a mano con el arquero, y posteriormente Mussis probó de media distancia, con buena reacción de Champagne.

El primer tiempo cerró con el único susto para el local, ya que Ezequiel Cerutti se filtró entre las líneas y aunque con un ángulo cerrado, definió ante la presurosa salida de Fernando Monetti y la pelota, que pasó sobre el cuerpo del Mono, también lo hizo sobre el travesaño.

Gimnasia dominó, aceleró, abrió la cuenta y se fue al descanso sin preocupaciones de cara al complemento por la falta de actitud del rival, que se mostró débil en ofensiva y con pocas ideas, y por la solidez que suele exponer el equipo de Troglio del medio hacia atrás.

El complemento. Ya desde el minuto cero Walter Perazzo acusó recibo del mal primer tiempo, puesto que mandó a la cancha al potente Agustín Vuletich, delantero de área, en detrimento del inane Pérez Guedes. Así Leonardo Gil pasó a la izquierda, Gustavo Oberman a la derecha y Rosales como enganche, pasando a un definido 4-3-1-2. Por su lado Troglio, ante la lesión de Facundo Oreja, hizo ingresar a los 3 minutos a Gastón Díaz dejando el esquema tal cual estaba.

A pesar de los cambios, la visita continuó sin hacer daño al Lobo que, agazapado, esperaba su momento para lastimar. Así pasaron los primeros 10 minutos, sin chances de gol pero con la certeza de que algo podía pasar, y siempre para el local.

Por eso mismo no sorprendió que Nacho Fernández habilitara a Correa rompiendo la última línea de la defensa y el colombiano, que parecía habilitado, definió con clase ante el arquero rival pero Delfino, a instancias del juez de línea, lo anuló. Corrían 17 minutos y el Lobo, 60 segundos después, tuvo otra clarísima en los pies de Gastón Díaz que, por falta de convicción, tiró un centro cuando estaba en posición para rematar al arco, cerca del área chica.

En la siguiente, a los 19 minutos y sin merecerlo, Olimpo llegó a un empate. Miloc perdió a Musto en un tiro de esquina y éste, en el primer palo, cabeceó haciendo casi nulas las chances de reacción de Monetti. En ese instante Troglio mandó a llamar a Facundo Pereyra, buscando más potencia ofensiva, y sacó al correntino Meza, que poco había hecho. Dos minutos después Perazzo, contento con la igualdad, lo puso a David Vega en lugar de Rosales para volver al original 4-4-2 a los 25 minutos.

Si el empate había golpeado los ánimos del equipo tripero y Troglio había intentado mover la cabeza con el ingreso de Pereyra, peor fue cuando Gil desbordó con facilidad a Blengio, que había salido a cubrir la espalda del siempre defectuoso Díaz en la marca y Vuletich, por el medio del área y en soledad, puso el 2-1 a los 28 minutos.

Dos desatenciones que terminaron castigando a Gimnasia ferozmente, pero con justicia. Un equipo con las limitaciones ciertas y reconocidas del Lobo, no puede perder la concentración en ningún momento porque lo paga caro, como sucedió en este momento del partido.

Aún así la búsqueda no cesó y como en el gol anterior, prácticamente sin que nadie se de cuenta, Pedro tiró todo lo que tenía e hizo ingresar a Federico Rasic por Rodríguez, y el lungo le dio crédito. Monetti sacó larguísimo desde su área, Correa la rozó y el espigado delantero aguantó con solvencia a Sarulyte y Moiraghi para que Pereyra, en el borde del área, ponga el empate a los 32 minutos.

Desde ese momento y hasta el final, el equipo tripero fue el único con propensión al ataque, con marcada intención de ganar. Aunque con muchos pelotazos y centros desde tres cuartos de cancha, el conjunto de Troglio llegó a cercanías del área de Champagne con peligro en los pies y la cabeza de Correa y Rasic, que definieron de manera defectuosa dos veces.

El cierre del partido se dio ante la impotencia del equipo local, que sufrió la pérdida de dos puntos por la fragilidad del rival y la ineficiencia de su última línea en momentos clave. Sin dudas que Gimnasia mereció más por lo propuesto a lo largo de los 90 minutos en comparación a Olimpo, pero la falta de profundidad cuando estuvo al frente en el marcador y la carencia de concentración en el empate y posterior ventaja del rival, fueron castigo suficiente para un equipo que entenderá los errores cometidos.

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