La erosión costera, una amenaza a futuro

La erosión costera, una amenaza a futuro
Las playas de la Costa Atlántica se van achicando de forma muy acelerada. Un fenómeno natural, agravado por la mano del hombre. Especialistas dialogaron con Hoy sobre la problemática.
La lógica que opera detrás del saqueo de los recursos naturales a manos de las empresas megamineras asentadas en el país no disiente demasiado del proceso de erosión costera que viene desarrollándose a gran escala en los últimos años.

Los negocios inmobiliarios son una de las principales causas detrás de una problemática que desde hace décadas viene eliminando cientos de kilómetros de las playas de la mayoría de las ciudades balnearias de la Costa Atlántica. En ese marco, la falta de intervención del Estado acrecienta las consecuencias que ya se están haciendo sentir en varios distritos bonaerenses.

“Tenemos causas naturales generadas, y causas antrópicas ocasionadas por la actividad del hombre. Estas últimas terminan siendo perjudiciales para la Costa, como pueden ser la ubicación de un puerto, la falta de dragados continuos, o la existencia de zonas muy forestadas”, indicó a Hoy Javier Ordoqui, doctorando de la UNLP y docente de la Universidad Atlántida Argentina, quien además destacó que “cuando hay menos acción humana, hay menos riesgos de erosión”.

Los negocios inmobiliarios

Para Ordoqui, la construcción desenfrenada en las zonas aledañas a las costas es una de las variables más significativas en lo que hace a las causas del problema. “Los negocios inmobiliarios juegan un rol preponderante en la erosión, ya que tiende a volverse cada vez más creciente la tendencia de barrios privados y countries en zonas muy valiosas de la Costa bonaerense”, añadió el investigador. Por su parte, y en diálogo con Hoy, Mario Mazzitelli, miembro del Movimiento en Defensa del Ambiente Natural Oceánico (Medano), se refirió en la misma sintonía que Ordoqui al sostener que los posicionamientos en relación a la erosión “son una lucha entre los que queremos preservar la naturaleza, la biodiversidad, y los médanos en particular como parte de un ecosistema, y los que operan en función de negocios particulares, privados, o de beneficios inmobiliarios de todo tipo que destruyen ese ambiente en función de vender departamentos a precios muy altos o virtualmente tener una vista al mar”.

Mazitelli, quien además es secretario general del Partido Socialista Auténtico, aseguró que las conclusiones abordadas desde Medano se llevaron a cabo luego de realizar un “reconocimiento de una franja de 115 kilómetros, ubicada entre San Clemente y Mar del Plata”.

“Hemos visto un fuerte deterioro, que se lo observa con mucha claridad en ciudades como Las Toninas, pero se lo observa prácticamente en toda la Costa, como en Mar de Ajó o en Santa Teresita”, agregó el especialista.

El ejemplo de Pinamar y Villa Gesell

En ciudades como Mar del Plata, la ubicación del puerto y los acantilados tienen sus efectos determinados, pero en distritos como Villa Gesell y Pinamar la problemática se evidencia aún más, ya que las consecuencias se hacen sentir cada vez más con el paso del tiempo.

“Tanto Villa Gesell como Pinamar se han vuelto muy vulnerables a la erosión marina a causa de que fueron depredados sus dos principales recursos naturales, como son los médanos y los bosques”, aseguró Ordoqui.

La falta de políticas de Estado

La erosión costera no es algo nuevo, sino que es parte de un fenómeno que lleva años y hasta décadas, según las regiones analizadas. En ese marco, desde el Poder Ejecutivo, ya sea en su estrato provincial como municipal, no se ha hecho nada para conservar el ecosistema de las playas argentinas.

“Hemos visto un deterioro bastante fuerte, de todas formas creemos que todo es reversible y recuperable, pero para ello se necesita atacar el problema de distintos lugares, por un lado es necesaria una legislación como puede ser la creación de una ley de costas para protegerlas”, afirmó Mazzitelli, a la vez que exigió “gobiernos comprometidos con la defensa del ambiente antes que con la recaudación impositiva que muchas veces surge de los negocios inmobiliarios”.

La respuesta ciudadana

Al igual que ocurre con las asambleas ambientalistas que luchan contra la megaminería, en la Costa Atlántica empezaron a generarse procesos de organización vecinal contra la depredación inmobiliaria.

“Existe una ciudadanía movilizada, que la hemos visto en las costas reunida en asambleas. La hemos visto en la asamblea en defensa del Medano de Villa Gesell, la hemos visto en Miramar, en Mar del Plata, en las Toninas, en Mar Chiquita. La gente se moviliza para preservar, por un lado, la calidad del ambiente, y, por otro lado, el acceso, es decir, la libre accesibilidad a todas las costas que es una de las reivindicaciones que también atraviesa a todos estos movimientos”, añadió el miembro de Medano.

La tendencia a la privatización recorre las playas y lagos del país

La especulación inmobiliaria sobre las costas ha generado una fuerte tendencia a la privatización de los paisajes naturales. Por ello la situación no sólo se da en la Costa Atlántica, sino que tiene una fuerte afección en lo que es el circuito turístico de lagos en la Patagonia argentina.

“Se está viviendo una tendencia que se está dando con grandes loteos y al extender la proyección del loteo sobre la playa, virtualmente lo que se está viviendo es una sugestiva privatización de las playas. Estamos planteando lo mismo en las costas de ríos y lagos del Sur”, dijo Mazzitelli.

Así como muchas zonas de la Costa Atlántica quedaron inhabilitadas para el uso de los ciudadanos (como ocurre en Necochea tras la creación del Barrio Médano Privado sobre los médanos), en el Sur del país ocurre lo mismo con los lagos. El ejemplo más resonante es del lago Escondido en San Martín de los Andes, el cual es inaccesible para vecinos y turistas debido a que los predios aledaños fueron adquiridos por un magnate inglés que no permite el ingreso.

Años atrás la seguridad privada del lugar asesinó a Cristian González, un joven que ingresó al predio para ir a pescar allí.

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