La sociedad cambia rápido; también necesitan ser revisados los criterios con que administran las cosas de todos. Aportamos un criterio que fue parte de la gestión de corte filo-nazi y que se mantiene en la gestión que juró sus cargos por los 30 mil desaparecidos.
SILENCIO DE LOS DIRIGENTES POLITICOS
Otra señal fue la ausencia de comentarios y muestras de interés por parte de los distintos referentes políticos quilmeños. Hay silencios que terminan resultando un discurso. El silencio unánime y sostenido en los días, se parece mucho a eso. En una entrega anterior recurrimos a la figura de la máquina para asociar el trato público que ofreció el gobierno sobre el peor momento del mandato, dónde su Jefe quedó sin quién le cuente a la ciudad su trance. Trajimos aquello de la picadora de carne vigente en el período de gobierno anterior, para repasar el momento de rumores cuando trascendió el infarto y posterior derivación a un centro de salud de alta complejidad del Jefe comunal de Quilmes.
CULTO AL VERTICALISMO
Con cuestiones de salud, con consecuencias directas sobre las personas que gobiernan sobre la mesa, resulta interesante repasar la posible presencia de pautas de comportamiento comparables entre dos administraciones que se describen a sí mismas como en las antípodas ideológicas.
Una, de fuerte corte-filo nazi, gobernó de 2003 al 2007; la otra, en el período 2007/2011, juró sus cargos por la memoria de los 30 mil desaparecidos en tiempos de la dictadura militar. Para concretar nuestro aporte de hoy, subrayamos que las dos gestiones tuvieron cuadros críticos de salud y también, ambas hicieron culto al verticalismo de su estructura de conducción.
Cualquier negocio, emprendimiento, organización social, barrial o grupo de personas que se disponga a mantener en el tiempo una tarea cualquiera, deberá darse un sistema de funcionamiento. En nuestros días, dada la complejidad de las relaciones, la magnitud que han ido cobrando los emprendimientos y sus posibilidades de asociación vigentes, estos temas han saltado a las cátedras de las universidades.
CRISIS DE REPRESENTATIVIDAD
Pensando en la gestión del Estado en la ciudad de Quilmes, y de cara a la crisis de representación que arrastra, bien haremos de intentar aportar algo a la conversación. Para aclarar las palabras, digamos que cuando apuntamos una crisis de representación nos referimos al hecho que un vecino que obtuvo el 28% de los votos, casi tres de cada diez, gobierna a todos apoyado en la legitimidad que le da la ley. Es todo un dato. Lo que no le dieron los vecinos en las urnas, se lo completa la autoridad formal de su cargo. En materia de autoridad informal, sus niveles de confianza pública, las urnas los expresan bajos.
Dos años más tarde, cuando se presentó en listas testimoniales, mejoró su desempeño 10 puntos más. Ahora gobierna con el 38%; es decir, obtuvo la confianza de 4 cada 10 vecinos que fueron a votar.
Si la referencia a la confianza del gobierno la lleváramos a la relación que esos votos suponen sobre los 580 mil habitantes del Distrito, el nivel de confianza descendería a 1,7 de cada 10 vecinos. A lo largo y ancho del Distrito, le expresaron confianza mediante el voto, menos de dos vecinos, cada diez.
CRISIS DE REPRESENTATIVIDAD II
Esa cosecha reiterada en dos turnos electorales, lo mantuvo en notoria minoría en el Deliberante; hecho que no se saldó mediante una negociación política conocida, sino mediante votos tránsfugas. Ese comportamiento añade debilidad al sistema. Para cerrar el aporte, digamos que tal como se presenta la elección del 23 de Octubre, todo indica que quién resulte ganador, volverá a contar con un apoyo parecido. Podemos tener el mismo Intendente, u otro, pero el cuadro tiende a permanecer. De hecho, las encuestas que maneja el propio gobierno municipal, menciona que en el mes de Abril, Gutiérrez tenía una intención de voto del 37% para la elección de Octubre; si lo confirma en las urnas, con eso le alcanza para ganar.
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