Es Lourdes Cortez, de 21 años. Por la muerte de "Tati" Godoy también está detenido Ángel Cuenca.
El otro imputado es Ángel Antonio Cuenca, un mendocino de 27 años que había llegado a San Luis apenas unos días antes de conocer a Lourdes y de verse involucrado en el asesinato de “Tati”.
Lourdes Cortez también es de Mendoza. No terminó la escuela primaria y lleva el apellido de su madre, Florinda Yolanda Cortez, porque no conoció a su padre. En el asentamiento precario “Los Vagones”, detrás de la ex estación de trenes de San Luis, vivió en pareja con “Tati”. Tiene un hijo de 7 años, hijo de otro hombre.
Unos días después del crimen, cometido el 17 de diciembre del año pasado, en una entrevista con El Diario de la República la chica mostró las lesiones que su ex pareja le provocó esa noche.
Ella estaba tomando mates con Ángel Cuenca y otras tres personas en el patio delantero de la casa de una familia de apellido Ávila, en el barrio 56 Viviendas, recién entregado.
A la una de la mañana apareció Godoy. La chica lo vio venir por la calle. Recordó que “Tati” le gritó a Cuenca por qué andaba diciendo que lo iba a matar. “A mí me dijeron que vos me andabas buscando para matarme”, le contestó Ángel, según la joven.
En una declaración informativa que dio ante la Policía, Cuenca dijo que había conocido a Lourdes apenas unos días antes y “había onda” como para empezar una relación, pero nada más.
Cuenca entró a la casa y Godoy lo siguió. Al mismo tiempo le recriminó al dueño de casa, apodado “Machu”, que hiciera el papel de “tapador” para que Lourdes anduviera de loca, para lo cual abandonaba al hijito de ambos.
Por más que ella y la dueña de casa quisieron calmarlo, Godoy agarró a patadas todo lo que halló dentro de la casa, hasta que logró sacarlo, contó Lourdes en su defensa.
Pero cuando estaban en el patio, cuando vio que ella estaba por irse, “Tati” le dio una trompada y una patada en las costillas, después la tomó de los pelos y la arrastró hasta un costado de la casa, donde siguió golpeándola.
En eso escuchó que Ángel le gritó que la soltara y, mientras ella se tapaba la cara porque su ex la estaba pateando en el rostro, escuchó un disparo. Dijo que empezó a arrastrarse por miedo a que le dieran un tiro a ella. Entonces escuchó el segundo estampido.
Cortez relató que vio a un hombre todo vestido de negro en la escena, que la tomó de los hombros y la ayudó a sentarse, después de que “Tati” la golpeó. No lo dijo, pero quiso instalar la presunción de que ese desconocido podría ser el autor de los disparos.
Igual, dijo que aunque no vio a nadie armado en ese momento, antes había visto que Ángel Cuenca tenía un revólver. Godoy fue asesinado con un arma de ese tipo, calibre 32, que el homicida hizo desaparecer.
Lourdes sabe que las sospechas contra ella y Cuenca se basan, entre otras pruebas, en que a los dos les dio positiva la prueba de rodizonato de sodio, que al detectar restos de pólvora en las manos indica que esa persona ha accionado un arma de fuego.
Para justificar la existencia de esas huellas en su mano derecha, la chica –es diestra– dijo que después de ser agredida por “Tati”, Cuenca se le acercó, la tomó de la mano y la ayudó a levantarse para que se fueran.
Según ella, después de escuchar los disparos, vio a su ex caminando y nunca se imaginó que estuviera malherido.
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