El Ing. José Luis Mangini, presidente de la Cooperativa Eléctrica de Zárate, se refirió a la actualidad del sistema cooperativo, criticó algunos "vicios" como el gerenciamiento, se mostró preocupado por la pérdida de valores que está padeciendo la sociedad y sostuvo que "en muchos sectores podemos ser más eficientes que las empresas privadas".
El dirigente en primer término lo definió como "un sistema solidario de ayuda mutua, respeto y trabajo comprometido con la solidaridad humana. Para mí es compromiso, respeto y solidaridad".
¿Cómo se ha desarrollado el cooperativismo en el país?
-Ha tenido vaivenes atado a lo político y lo económico. Tuvo una fuerza importante a principios del siglo pasado, luego hubo un receso tras la puja que se generó entre sindicalización y cooperativismo y posteriormente su fueron amalgamando las ideas y se vio la diversidad de respuestas que podía generar el cooperativismo.
¿Cómo se desenvuelve en la actualidad?
-Hoy el sistema está siendo visto desde un aspecto interesante, ya que se lo compara con la actividad privada y entonces se lo puede ver como un sistema más armonioso y solidario que ésta. Creo que nuestro sistema aún tiene mucho que decir y mostrar, porque en algunos sectores de la economía el cooperativismo es más eficiente que cualquier empresa privada. Es una respuesta económica y política que abarca mayores aspectos que el sector privado.
¿Por qué no alcanza a desarrollarse plenamente?
-Hay mucha gente que no quiere que el cooperativismo crezca. Un amigo me decía que "los cooperativistas todavía estamos pagando la quiebra del Hogar Obrero y cuántas empresas privadas han quebrado y desaparecido".
En Zárate, la Cooperativa Martín Fierro aún está pagando la quiebra del frigorífico. La gente dice "la Martín Fierro se fundió" y yo me pregunto cuántas empresas se fundieron en esa época en nuestro medio y nadie va contra las empresas. Creo que al cooperativismo se lo ataca porque también se atacan los valores que representa y si vamos a tener un mundo cada vez más individualista y menos solidario y comprometido. Si nos interesa que se mire televisión y al mismo tiempo se mire para el costado; si hay alguien caído y nosotros seguimos caminando o si seguimos avalando un mundo de violencia, entonces seguramente el cooperativismo seguirá siendo atacado.
Hubo muchos fracasos de cooperativas y en buena parte producto del gerenciamiento. ¿Por qué?
-El defecto del cooperativismo se llama "gerenciamiento" ya que a veces ha "descansado" en gerentes y por ese motivo a veces se pagan precios altos. En el fútbol escuchamos a diario acerca del gerenciamiento y vemos los resultados. Pasa que el gerenciamiento una noche se "dispara" y deja al presidente y el Consejo de Administración para dar explicaciones. Felizmente estas autoridades viven en la ciudad y entonces vemos otro de los aspectos positivos del sistema ya que los responsables son locales y ponen la cara ante cualquier circunstancia.
Pero debemos reconocer que en la provincia de Buenos Aires han acontecido problemas con los ge-rentes, sobre todo en cooperativas agrarias. El vicio del gerenciamiento a veces se paga.
¿Con tanto management se pierde la esencia?
-Sí, con tanto exceso de gerenciamiento y tanto hablar de tasas de ganancia, porque queremos ganar altas tasas y entonces eso hace que se pierda la esencia. Por ejemplo, estamos sufriendo problemas con las tarifas del gas y de la luz. Yo me pregunto ¿a quién le reclaman en Buenos Aires? Si la factura se la manda una empresa que tiene ge-rente argentino, pero accionistas en Europa a los cuales no les interesa mucho la idea de poner la cara. Para reclamar hay que llamar a un 0800 y te atiende una máquina o un representante que quizás está en Uruguay.
Por eso, el cooperativismo tiene otro proceder, te atiende una persona, todos vivimos en esta ciudad y nos cruzamos en la calle, el bar o la carnicería. Mostramos una cara humana que la empresa privada no la muestra. Nosotros estamos para la felicitación o para el reclamo.
¿El cooperativismo hay que sentirlo?
-No se puede hacer cooperativismo si no se es cooperativista. Se aprende, se transpira, se sufre. Es como un equipo de fútbol, se odia, se quiere, se maldice, se ge-nera una pasión. No se puede entrar al cooperativismo con una mentalidad capitalista porque te vas a frustrar. Pero te va a mostrar un balance social, una ayuda solidaria y el rendimiento es distinto. Es menos económico para ser más humano.
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