Entregaron 212 viviendas productivas y fue una fiesta

Emocionados hasta las lágrimas, 212 habitantes de San Luis y sus familias recibieron hoy la llave de sus nuevas casas donde además podrán realizar un emprendimiento. El acto fue pura fiesta y alegría.
Quedan en la zona norte de la ciudad. Pagarán doscientos cuotas de seiscientos pesos. Además de la casa, cuentan con un salón de trabajo. Mirá las Fotos.

Fue un atardecer distinto para 212 familias de San Luis. También para el gobernador Alberto Rodríguez Saá, el último en irse de una fiesta que tuvo de todo: lágrimas de emoción, abrazos interminables y largas luchas con final feliz. La Provincia acababa de entregar 212 viviendas productivas en la zona norte de la capital, aunando dos ilusiones perennes de cualquier ser humano: techo propio y posibilidad de trabajo.

Cuando los fuegos artificiales ya habían acallado su estruendo, Rodríguez Saá seguía sacándose fotos con los vecinos, besando chicos, riendo él mismo como un chico. En las 212 viviendas comenzaban a prenderse tenuemente algunas luces aportadas por los felices propietarios y facilitadas por un trabajo contrarreloj de EDESAL.

El sueño de la vivienda propia ya era una realidad, contrastando con lo que pasa en otros rincones del país, donde oleadas de desposeídos toman terrenos y hasta veredas pidiendo por un techo.

"Este es el mundo de los sueños que se pueden cumplir", arrancó el Gobernador su discurso, luego de escuchar a cinco flamantes vecinos explicar sus proyectos y brindarle agradecimiento eterno. Coincidió que hubo mayoría de 'puntanos por adopción', gente que vino de otro lado a forjar su futuro a San Luis. Y entonces se permitió corregirlos: "Acá gobernamos para todos. La Patria es el lugar que cada uno elige para defender sus derechos. Si vinieron acá a tener sus hijos y a trabajar, ésta es su Patria. Somos todos puntanos, los nacidos acá y los que llegaron para crecer acá".

El proyecto de viviendas productivas es puramente sanluiseño. No existe en el mundo un barrio en el que los vecinos puedan vivir y, anexo a su casa, tener un salón para desarrollar un emprendimiento. Por eso podían verse a artesanos presentándose a programadores, a algún abogado planeando un jardín compartido con un panadero. Y así se podría seguir. ¡Hasta un payaso y pochoclero que tendrá su propia casa de disfraces y armado de fiestas! Las lágrimas le corrieron por las mejillas sin despintarlo, porque se presentó a cara lavada para contar su historia nacida y criada en un circo. "No sé lo que es tener una casa", reconoció Rodolfo Valdez y anudó más de una garganta.

Casas iguales, pintadas de distintos colores por manzanas y aglutinando trabajos por ramo o especialidad. Una revolución productiva en serio, sin las declamaciones vacías de otros tiempos. Hay números que confirman y asombran: San Luis construyó desde 1983 a la fecha 55.430 viviendas sociales, a las que hay que agregar 337 productivas. Casi el 54% de la población vive en una de estas casas construidas por el Gobierno.

"En otros lugares, a la vera de los aeropuertos se levantan las villas miserias, pobladas por gente que no tiene dónde vivir. En San Luis, al lado del aeropuerto levantamos este barrio que suma casa y trabajo. Y siempre respetamos la libertad de pensamiento porque a nadie le preguntamos a qué partido iba a votar", dijo el Gobernador.

La gente recibía la llave y corría a abrir la puerta. Los chicos armaron su primer partido de fútbol. Postales de un San Luis que vivió una tarde de fiesta.

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