Son financiadas por Nación y el municipio neuquino. Provienen del Plan Federal y llevan años demoradas. El secretario de Infraestructura, Marcelo Gamarra, puso fechas límite para todos los barrios que –aseguró– serán entregados desde febrero hasta mitad de año.
Los planes en marcha son las 180 y 190 viviendas de Valentina Norte, las 140 viviendas de Valentina Sur y otros dos grupos de 60 y 70 casas desagrupadas en el mismo sector de la ciudad.
Sólo uno de los planes está terminado: las 180 viviendas de Valentina Norte, pero a pesar del reclamo de un grupo de los adjudicatarios, aún no serán entregadas. La fecha se aplazó hasta la semana del 20 de febrero debido a problemas de la obra de infraestructura (ver aparte).
En el mismo sector están las 190 viviendas. En realidad se trataba de un sólo barrio, pero que se dividió su construcción en dos empresas. Las 190 se retrasaron cuando quebró la constructora Surcos, que había logrado esa y otras de las adjudicaciones de los planes federales en la ciudad. Las obras volvieron a licitarse, pero el tiempo perdido nunca se recuperó. "Están al 60% porque recién se retomó la obra en agosto pasado. Se está terminando la obra de gas. El resto ya está y las entregaríamos entre abril y mayo", confirmó Gamarra.
Las 140 viviendas de Valentina Sur serán las últimas en ser entregadas. "Se licitaron la cloaca y el gas y está pendiente la red eléctrica. Hay dos empresas trabajando, cada una con 70 viviendas, y también general la obra está entre el 30% y el 40% de ejecución", detalló el secretario municipal, que calculó para fines de mayo o principios de junio la fecha de entrega.
Otras 130 casas cubren un cupo de viviendas sociales que tomó a su cargo la municipalidad y que no integran un barrio, sino que se proyectaron sobre terrenos que ya habitaban los adjudicatarios. "Estas las vamos entregando a medida que se terminan", explicó Gamarra.
Salvo este último caso, el resto de los planes federales se idearon en base a financiamiento del gobierno nacional. Sin embargo, la llegada de dinero siempre fue un problema, por lo que las prórrogas petroleras fueron un colchón que permitió avanzar pese a los incumplimientos.
Los adjudicatarios, que en todos los casos debieron ingresar a los planes pagando entre 9.000 y 15.000 pesos al momento de la inscripción, llevan hasta 6 años esperando la entrega de las viviendas.
Gamarra aseguró que del dinero que estaba previsto recibir por el último cambio de plan -mutó del federal 1 al 2 y luego al reconvertido- "aún no se recibió un peso". Para terminarlas, se usará todo el dinero que ingresó por las prórrogas petroleras, a la espera de 18.000.000 de pesos trabados en Buenos Aires.
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