Marcando las desigualdades que se realizan en la provincia de Formosa, con una simple recorrida por el barrio Evita se percibe que las viviendas no son entregadas con fines de distribución social. Un alto número de viviendas, a meses de ser habitadas se encuentran irreconocibles por las refacciones edilicias que recibieron, lo que deja marcado el poder adquisitivo de las familias que resultaron adjudicatarias de muchas de ellas.
Desde las esferas políticas se escuchan múltiples discursos sobre redistribución social, equidad e igualdad entre los formoseños. Además, mucho se habla de cómo el gobierno provincial brinda trabajo, salud y viviendas.
En este último punto, el Instituto Provincial de la Vivienda no habría utilizado la “vara” del que “más necesita” para decidir quién debe ser adjudicatario de una vivienda o no.
Esto se percibe a simple vista en el barrio Evita, conglomerado que por años fue el deseo de cientos de familias de bajos recursos que soñaban con un techo digno donde vivir. Sin embargo, la espera fue en vano, porque nada de esto ocurrió.
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