Entrega de leña industrial a pobladores del este de la Meseta de Somuncura está permitiendo una recuperación de la vegetación natural

Junto al titular del Consejo Provincial de Ecología y Medio Ambiente (CODEMA), Oscar Echeverría, el director de Áreas Protegidas, Atilio Namuncurá, recorrió gran parte de la Región Sur y en esta entrevista con la agencia APP nos da un panorama del impacto de la ceniza volcánica. Además se refiere al programa que están desarrollando contra la desertificación en una parte de la Meseta de Somuncura y zona este de la Región Sur desde hace algunos años, que comprende la entrega de leña industrial a pobladores.
Se refiere además a otros temas, como las acciones de resguardo del área de Puerto Lobos –en cercanías de Sierra Grande y sobre el límite con Chubut- y lo que implica mantener y crear Áreas Protegidas. Dijo en este sentido que los esfuerzos son importantes porque los presupuestos limitan la posibilidad de acciones de resguardo plenas, pero valoró que actualmente “contamos con un cuerpo de 56 guardas ambientales y hace 4 años había solamente dos en La Lobería, es decir, en un 50% de las Áreas Naturales Protegidas tenemos presencia física”.

-¿Qué impresión tuviste al recorrer el centro-sur de la provincia en función del impacto de la ceniza volcánica?

-No fue una impresión agradable a la vista. El día que pasamos nosotros fue de mucho viento, la visibilidad era muy poca, las localidades en sí se veían metidas bajo esa nube de ceniza que en verdad era impresionante. El panorama en sí es triste por lo que se ve. Yo tengo mi corazoncito en esa zona, tengo familiares que tienen campos ahí, y es complicada la situación que atraviesan los pobladores.

-¿Qué zonas recorrieron?

-Entramos por ruta 6 hacia el sudoeste, hasta El Bolsón. Después la ruta 23 desde Bariloche de vuelta hacia la zona de Jacobacci, que es donde se ve más acumulación de ceniza. Unos kilómetros antes de llegar a Jacobacci era imposible transitar la ruta de acuerdo al volado. No se puede dimensionar si no se ve en el lugar.

-Vos viste a los campos del sur afectados por distintos fenómenos y ahora por la ceniza. ¿Cuáles son las diferencias en función del impacto en la población?

-Yo he andado con tierra, con cerrazón, con nieve y no es lo mismo que la ceniza. Con la ceniza hay afectación para mirar, para respirar. Con nieve ves poco y caminás. Con cerrazón ves poco y podés caminar. Con tierra podés circular. Pero con ceniza a veces se torna imposible transitar. Como la visibilidad es muy poca a veces no se puede apreciar tampoco el estado de las majadas, hay que meterse en los caminos vecinales para poder llegar a apreciar algo.

-¿Pudiste conversar con pobladores?

-En Clemente Onelli estuve hablando con algunos pobladores y también de la zona de Maquinchao, El Caín, gente de la meseta, que no fueron tan afectados como la zona de Jacobacci. Puede haber una afectación en la hacienda si perdura el fenómeno porque toda la cobertura vegetal se encuentra cubierta de ceniza. Si se siguen produciendo volados y la nieve endurece la ceniza va a demorar tiempo la recuperación. Si bien la experiencia en Santa Cruz (con el Hudson) marca que a futuro la ceniza es un nutriente para la tierra, según los científicos. Ojalá este proceso se de rápido, que es lo que todos esperamos.

-¿Cómo va el programa que vienen desarrollando contra la desertificación en una parte de la Meseta de Somuncura y zona este de la Región Sur desde hace algunos años, que comprende la entrega de leña industrial a pobladores?

-Es un proyecto contra la desertificación que se planteó hace dos años y medio. Paralelo al Plan Calor. Hace tres inviernos atrás que lo venimos desarrollando. Abarca la zona este de la Meseta de Somuncura, sobre todo la parte de la sierra de Somuncura, la ruta provincial 60 que va desde Valcheta a Cona Niyeu, hacia el este. Es una zona de muy escasa vegetación, de monte achaparrado, de escasa leñosa, finita, y se venía produciendo a través de los inviernos la extracción de esa poca leñosa que existía. Entonces conjuntamente con un estudio que se hizo cuando se realizó el Plan de Manejo del Área Natural Protegida Meseta de Somuncura, uno de los principales causantes de la extracción de esa leñosa era la temporada invernal, dado que no existe monte alto. Para mantener el estado natural de la vegetación de estepa que existe en ese lugar es que se planteó un programa de entrega de leña industrial a cierta cantidad de pobladores. Es la zona alta fundamentalmente, a la altura de los 1050 metros que tiene la meseta.

-¿A cuántos pobladores beneficia este programa?

-Estamos abarcando alrededor de unas 36 viviendas; unas 16 familias de la meseta y también en Campana Mahuida, parte del rincón de Arroyos Los Berros, las nacientes de Cona Niyeu y, subiendo por Chipauquil, el inicio del Cañón El salado y toda la parte del Cerro Puntado.

-¿Y el resultado del programa?

-El monitoreo está dando una recuperación importante del monte natural desde el programa se inició hasta la fecha. Esto, ambientalmente, da resultado a largo plazo, y lo estamos viendo después de tres años.

-¿Cuál es el origen de esa leña industrial?

--Es un producto compacto a partir de la recuperación del aserrín y cortes de frutales, de material que dejan los aserraderos. Al compactarse se hace como un símil de troncos, con un poder calórico muy importante. Sirve para fogones, así que está dando un resultado bueno.

-¿Qué está haciendo el CODEMA en Puerto Lobos, casi al límite con Chubut, sobre la costa atlántica?

-Es un sitio que está sobre el paralelo 42, que lo compartimos con la provincia de Chubut, y casualmente nos estamos juntando con guardas ambientales de Sierra Grande y San Antonio Oeste porque se ha decidido hacer una limpieza del lugar, ya que allí asiste mucho turismo de la zona de Chubut y ha habido denuncias de caza furtiva. A través del servicio de Áreas Protegidas el CODEMA ha tenido la necesidad de poner gente ahí. No estable, porque no tenemos espacio físico, pero sí para poner cartelería informativa, hacer la limpieza del lugar, ponerlo en valor. Como tenemos una fuerte presencia de la ballena franca austral, que está llegando a la costa y es uno de los lugares privilegiados que tenemos en la provincia para el avistaje de esos mamíferos, estamos llevando adelante estas actividades. En Islotes Lobos vamos a estar haciendo lo mismo, ya que son dos Áreas Naturales Protegidas que están aledañas a Playas Doradas y el turismo ha empezado a tener mucho acercamiento a estos lugares.

-¿Qué opinás de la creación del Área Natural Protegida "Isla Villarino-Barranca Sur", ubicada entre la desembocadura del río Negro y el primer tramo de la costa atlántica, a partir de un proyecto de los legisladores Mario De Rege y Adriana Gutiérrez?

-Nosotros incluso nos hemos expedido sobre el tema. Es un proyecto interesante. Lo importante es la cobertura de la desembocadura del río, la marisma que tenemos, con todo el hábitat natural de aves que nidifican en ese sitio. Después también está la idea de conservar parte del acantilado por la reserva de loros. Es importante para hay algo que hay que marcar. Así como se deben crear Áreas Naturales Protegidas, se tienen que fortalecer las que tenemos también. Hoy económicamente estamos haciendo un esfuerzo tremendo desde la provincia para poder mantener aquellos sitios que se crearon como Áreas Naturales Protegidas y no tenían presupuesto. Hoy tienen un presupuesto muy bajo y por eso no sirve crear un Área Protegida nueva si no se puede mantener. Se necesita un presupuesto acorde para hacer un plan de manejo y poner gente para control y fiscalización, tiene que haber monitoreo, vehículos, etc.. Todo es plata. La conservación significa dinero. Por eso estoy totalmente de acuerdo en crear esa Área Protegida, pero alertar que no debemos crear nuevas Áreas Protegidas en papel y después no hay presupuesto. Actualmente tenemos doce Áreas Naturales Protegidas y hay que mantenerlas como se puede, con un esfuerzo tremendo, articulando con ONGs y fundaciones. Hoy contamos con un cuerpo de 56 guardas ambientales y hace 4 años había solamente dos en La Lobería, es decir, en un 50% de las Áreas Naturales Protegidas tenemos presencia física.

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