Se entregó el dueño del auto que habría provocado la tragedia

Se entregó el dueño del auto que habría provocado la tragedia
Se trata de Guillermo Federico Fernández, del barrio Tiro Federal. Se presentó con su abogada ante el juez y quedó detenido por ser el supuesto autor del delito de “homicidio culposo seguido de abandono de persona”. Efectuaron pericias reveladoras.

La causa por la que se investiga la muerte del joven Franco Javier Mayorga (21), quien falleció a raíz de las gravísimas lesiones sufridas en un accidente de tránsito registró ayer importantes novedades procesales. El conductor del automóvil que habría provocado la terrible tragedia, cuyo vehículo fue secuestrado anteayer, se entregó en forma voluntaria en los sede de los Juzgados de Instrucción. Se trata de Federico Guillermo fernández (30), del barrio Tiro Federal, un conocido vendedor de CD´s de las peatonales capitalinas. El conductor y propietario del automóvil secuestrado arribó a la sede del juzgado del doctor Héctor Daniel Barría en compañía de su abogada, la doctora Soledad Varas y luego de los trámites de rigor quedó detenido a disposición del magistrado, fuertemente sospechado de ser el autor del delito de “homicidio culposo seguido de abandono de persona”. En tanto, las primeras pericias efectuadas al automóvil permitieron detectar restos de cabellos y cuero cabelludo, aparentemente de la víctima, además de restos de pintura de color azul, que pertenecería a la motocicleta Yamaha XTZ, color azul que conducía Mayorga al momento del trágico accidente. (Ver aparte)

Entrega voluntaria

Fue ayer, alrededor de las 11.00, en la sede de los Juzgados de Instrucción de la Capital. A esa hora, el señor Guillermo Federico Fernandez (30), del barrio Tiro Federal, un conocido vendedor de CD´s de las peatonales capitalinas, compareció en el juzgado del doctor Héctor Daniel Barría en compañía de su abogada, la doctora Soledad Varas.

Luego de los trámites de rigor, Fernandez quedó detenido y alojado en la Alcaidía de la Policía de la Provincia, fuertemente sospechado de ser conductor del automóvil que provocó un accidente de tránsito, al girar en “u” en la avenida San Francisco, por lo que fue chocado por una motocicleta Yamaha XTZ, 125cc, color azul, conducida por el joven Franco Javier Mayorga (21), del barrio La Quebrada, quien a raíz de las graves lesiones sufridas murió al día siguiente en la Unidad de Terapia Intensiva del hospital Enrique Vera Barros.

La figura delictiva que pesaría sobre Guillermo Federico Fernandez sería la de “homicidio culposo seguido de abandono de persona”, según dijo a NUEVA RIOJA la abogada de Fernandez, la doctora Soledad Varas.

La letrada reveló que su asistido le reveló que cuando circulaba por avenida San Francisco giró en “u”, sin percatarse de la proximidad de una motocicleta, conducida por la víctima, quien chocó con tal violencia que su cuerpo fue a dar contra el asfalto a varios metros del lugar de impacto.

Según las fuentes policiales, el conductor del vehículo, un Rover 400, color rojo, dominio CGL-480, Guillermo Federico Fernandez, luego del accidente abandonó el lugar de los hechos y desde entonces la Policía lo buscaba en forma intensa.

Finalmente anteayer el vehículo fue secuestrado desde el taller de chapa y pintura, ubicado en 8 de Diciembre, metros antes de Ramírez de Velasco, donde habría sido dejado para los arreglos pertinentes.

Los efectivos de la División Accidentes Viales, de la Policía de la Provincia, encabezados por su jefe, comisario Guillermo Carrión y el segundo jefe, subcomisario Carlos Herrera trabajaron desde el mismo día del accidente y encabezaron los operativos y las pericias que efectuó la Policía Técnica Judicial por orden del juez de instrucción en turno.

Familiares y amigos marcharon pidiendo justicia

Familiares y amigos del infortunado joven Franco Javier Mayorga (21), que murió luego de un accidente de tránsito que lo dejó tirado y abandonado marcharon anoche en Plaza 25 de Mayo pidiendo justicia para Franco.

La madre del joven fallecido, junto a otros familiares y numerosos amigos del joven se dieron cita en el Paseo Principal de la Capital para pedir justicia en la causa que se investiga la muerte del joven Franco Javier.

Encuentran restos de cuero cabelludo en la parte dañada del automóvil secuestrado

El accidente de tránsito que le costó la vida al joven Franco Javier Mayorga (21), que en un principio parecía muy difícil de esclarecer en virtud de que no había demasiados testigos que pudieran aportar datos so bre el automóvil que provocó la tragedia comenzó a esclarecerse en forma acelerada.

El secuestro del vehículo marca Rover 400, color rojo, dominio CGL-480 desde un taller de chapa y pintura, ubicado en 8 de Diciembre, metros antes de avenida Ramírez de Velasco, que sería propiedad del señor Rafael Bueno, aceleró los tiempos y las diligencias procesales efectuadas por los efectivos de la División Accidentes Viales arrojaron resultados por demás alentadores.

La difusión de la diligencia procesal por la que fue secuestrado el vehículo y las fotografías del auto publicada en los medios de comunicación derivaron en la presentación “espontánea” del propietario del vehículo ante el juez Héctor Daniel Barría.

Rápidamente, el magistrado ordenó las pericias pertinentes, a cargo de técnicos y peritos de la Policía Técnica Judicial, quienes habrían detectado la presencia de cabellos, restos de cuero cabelludo y manchas de sangre, elementos que fueron secuestrados para que sean sometidos a análisis químicos y determinar, primero si son humanos y luego “comparar” con las muestras de sangre del cuerpo del infortunado Mayorga, tomadas en ocasión de la pericia de autopsia.

Es por demás claro que la situación procesal del por ahora detenido Guillermo Federico Fernandez (30) es por demás complicada, en virtud de que el individuo habría reconocido ante el juez que él conducía el automóvil secuestrado, que giró en “u” y que luego se dio a la fuga.

Esos elementos sumados a los que aporten las pruebas bioquímicas a las que serían sometidos los restos de cabellos, cuero cabelludo y manchas de sangre serían suficientes para que el magistrado dicte rápidamente la resolución del expediente.

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