El jovencito tiene sólo 13 años y por su edad es inimputable. Mató por la espalda a un joven en barrio IPV Argüello. Por ley, debe quedar libre.
El chico es inimputable por el crimen. Es decir, por ley, no puede ser sometido a ningún proceso judicial ni recibir condena.
La jueza de menores Susana Guastavino está a cargo de su caso y dispuso que, por ahora, quede alojado en el Complejo Esperanza, donde se aloja a menores en conflicto con la ley penal. Sin embargo, es probable que en los próximos días quede en libertad y sea entregado a su familia directa o a algún tutor responsable.
Según señalaron fuentes judiciales a La Voz del Interior, la jueza Guastavino dispuso que “L.” quede “momentáneamente” alojado en el Complejo Esperanza, dependiente de la Provincia de Córdoba. “La magistrada tomó esa primera medida, tras tomar contacto con el chico. En los próximos días, enviará algún equipo técnico a estudiar el entorno familiar del menor y tomará una decisión al respecto”, confió un vocero judicial.
“Es casi seguro que recupere su libertad porque es inimputable y debe volver con su familia”, agregó.
Trascendió que la magistrada está “muy preocupada” por la tensión que existe en el barrio a raíz del crimen ocurrido el miércoles y teme que si toma alguna medida “apresurada” esto puede derivar en un conflicto. Es decir: que alguien tome revancha contra la familia del menor.
El caso
El pasado miércoles a las 17, los hermanos Lucas y Sebastián Gutiérrez, de 16 y 17 años respectivamente, iban en bicicleta a cargar saldo electrónico a una tarjeta de colectivo. En el camino, en un callejón del barrio IPV Argüello, se toparon con “L.” –el chico de 13 años, vecino del sector–, quien a su vez estaba charlando con una chica. Según testigos, se originó allí un cruce de palabras entre los varones. No está claro qué se dijeron.
Lo relevante es que “L.” sacó un revólver y efectuó al menos un disparo contra los hermanos que iban en bicicleta. El proyectil se incrustó en la espalda de Lucas, quien cayó mortalmente herido. Dejaría de existir momentos después, ante la mirada de su hermano y madre.
El crimen derivó a su vez en episodios de violencia en el barrio. Algunos vecinos quisieron hacer justicia por mano propia contra la familia de “L.” y atacaron a la Policía. No hubo heridos.
Dolor de madre
“Este chico siempre andaba armado, desde los 12 años que andaba con un arma encima. Tenía fama de ponerle un arma encima a cualquiera para robarle”, dijo ayer Estela Guzmán, la madre del chico muerto.
En diálogo con radio Mitre Córdoba, la mujer señaló que sus hijos no tenían ningún problema con él, al tiempo que remarcó que en el barrio son comunes los episodios de violencia y que haya jóvenes armados.
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