El abstencionismo puede marcar las regionales galas. Los partidarios de Sarkozy desencantados de su gestión sólo tienen al ultraderechista Frente Nacional como alternativa. La coalición de socialistas, verdes y comunistas obtendría hasta 22 gobiernos.
Bajo la sombra del abstencionismo, la centroizquierda francesa camina hoy hacia una victoria contundente sobre la centroderecha del partido del presidente Nicolás Sarkozy en la segunda vuelta de las elecciones regionales. Tras el primer turno del domingo pasado, en el que los socialistas obtuvieron un 29,5% a nivel nacional y el oficialismo un 26,3%, Francia se apresta a votar por los 1.830 consejeros que elegirán a los presidentes de las regiones. Será un test que dibujará el mapa previo a las presidenciales de 2012, en las que Sarkozy buscará su reelección.
El Partido Socialista llega a la segunda vuelta en alianza con Europa Ecología –la tercera fuerza francesa, que en primera vuelta obtuvo el 12,4%– y el Frente de Izquierda (6%), lo que le dará, según las encuestas, un 56% a nivel nacional y la victoria segura en al menos 18 de los 22 departamentos del área continental, con la posibilidad de gobernar en todas esas regiones.
En primera vuelta, el oficialista UMP se alió con otros partidos de centroderecha. Pero esa coalición, que es dirigida en ocho regiones por ministros del gabinete actual, no sólo le quitó el margen para una reserva de votos de potenciales aliados para el ballottage –las encuestas dan al UMP un 36% de intención de voto–, sino que redujo el margen de opciones para los electores de derecha que están en desacuerdo con el presidente: eligen entre no ir a votar o votar por el ultraderechista Frente Nacional (FN).
La abstención marcó un récord de 53,3% en la primera ronda de las regionales y el FN de Jean Marie Le Pen renació: del 6% obtenido en la última votación nacional, sobrepasó el 11% y en 12 regiones pasó a segunda vuelta con más del 10% de los votos, aunque sin posibilidades de ganar en ninguna.
En la semana anterior, el objetivo de la centroizquierda y de la centroderecha fue movilizar a los que se abstuvieron. Luego de formar su alianza, socialistas y ecologistas llamaron a votar contra Sarkozy, asegurando que el UMP relativizó la derrota y que, por lo tanto, no escuchó las urnas.
El discurso del oficialismo apuntó a la inseguridad, aspirando también a tomar algunos votos del FN. Sarkozy, que no habló de los resultados del domingo anterior, se focalizó en el crimen de un policía a manos de ETA el martes y pidió que los asesinos de funcionarios públicos reciban penas de 30 años de prisión. Su primer ministro, François Fillon, siguió esa misma línea, pero se equivocó: el miércoles, en un discurso de campaña, afirmó que otro policía había sido asesinado "por la violencia bárbara". El policía había sido atacado y herido, pero sobrevivió. La izquierda aseguró que el UMP "vende pánico".
Pese al esfuerzo de los partidos por movilizar a los electores, según un sondeo de CSA, la abstención podría llegar hoy al 55%.


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