Los pesquisas de Nuremberg saben que Jorge Rafael Videla está preso en la Cárcel Federal de Campo de Mayo, en la provincia de Buenos Aires, pero difícilmente lo puedan llevar a Alemania antes de que el ex dictador rinda cuentas en varios tribunales de la Argentina por secuestros, asesinatos y desaparición de personas durante el trágico período de facto que él y otros jerarcas militares encabezaron, entre 1976 y 1983. Por ello, la requisitoria de Alemania quedará reducida a un trámite formal de difícil cumplimiento.
Se estima que el caso UP1 arrancaría durante la segunda mitad de este año. Ello obedece a que Menéndez debe ser juzgado antes por el Tribunal Oral N° 2, en el expediente "Gontero", que investiga los secuestros y aplicación de tormentos en perjuicio de varios ex policías.
"Tendrán que traerlo a Córdoba y deberá estar presente en las audiencias, salvo que invoque alguna causa extrema de enfermedad, lo que le permitiría estar en el juicio a través de una teleconferencia desde algún lugar en Buenos Aires", precisó ayer el abogado de Hijos Martín Fresneda, sobre las obligaciones que rigen para Videla y que serán motivo de resolución por parte de los jueces de la Cámara que preside Jaime Díaz Gavier.
Los viejos dictadores se vuelven a juntar, aunque para dar cuentas de sus actos: Videla con Menéndez en Córdoba y éste con Antonio Bussi en Tucumán, donde el 17 de febrero arrancará un juicio que tendrá otra vez a ambos compartiendo banquillo. Las giras tribunalicias locales auguran un problema para las demandas alemanas.

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