Entre la baja rentabilidad y el aumento de los alquileres, muchos locales bajan las persianas

Entre la baja rentabilidad y el aumento de los alquileres, muchos locales bajan las persianas
La pérdida del poder adquisitivo impacta directamente en las ventas sin discriminación de rubros, aunque se registra en mayor medida en las tiendas minoristas, especialmente de ropa donde la competencia es mayor.

En el último año el cierre de locales comerciales en el centro de la ciudad se ha acrecentado notablemente, producto de la baja rentabilidad, el alto costo de reposición y el aumento de los alquileres.

Este fenómeno, perceptible en diferentes cuadras del sector céntrico comercial de nuestra ciudad, es una realidad que atraviesa a locatarios de todo el país que deciden abandonar el rubro de manera definitiva o trasladarse a otro local más chico en la periferia del centro o a otras zonas comerciales donde los alquileres son más baratos, para poder subsistir y no tener que cerrar.

La pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos impacta directamente en el ámbito comercial, dado que las personas tienden a retraerse a la hora de realizar compras, especialmente aquellos artículos prescindibles, como ciertas prendas de vestir o elementos de estética y esparcimiento.

Con una breve recorrida por la zona céntrica, tanto en Avenida de Mayo como en San Nicolás Norte y algunas calles transversales con tradición en materia de ventas, es posible comprobar la deserción de comercios. Lo mismo sucede con algunos locales asentados sobre avenida Juan B. Justo o Hipólito Yrigoyen, cuyas ganancias no les otorgaron a sus dueños la confiabilidad como para extender el contrato de locación, por lo que decidieron bajar las persianas para mudarse o abandonar la actividad hasta que cambie la situación económica general.

El corto margen de ganancia lleva a muchos comerciantes a especular con las fechas especiales para recuperar las pérdidas que pueden darse en un determinado período, pero a veces las expectativas no son superadas y se ven obligados a perder rentabilidad para vender los artículos que tienen en stock.

Lejos del período de bonanza que venía registrando la actividad hasta hace unos años, los comercios comenzaron a sentir un deterioro en el nivel de ventas -sostenido levemente por la financiación de las tarjetas de crédito- y un fuerte aumento de costos, como alquiler, reposición de mercadería y personal.

Todos los rubros

La baja rentabilidad y el aumento de los alquileres no discrimina rubros, aunque en mayor medida se registra en el rubro indumentaria, donde la competencia es mayor y muchos no pueden solventar los costos de reposición para la nueva temporada, por lo que terminan cerrando, incluso a pocos meses de haber iniciado la actividad.

En este sentido es importante destacar que la mayor parte de los comercios que han cerrado sus puertas son los más nuevos en el mercado pergaminense a diferencia de los instalados, y que cuentan con vasta trayectoria y cartera de clientes formada, que tienen “más espalda” para sortear esta situación.

Sin embargo, también se han dado casos de comercios de renombre que se encontraban apostados en el Centro y cerraron sus puertas debido al crecimiento de los costos fijos por sobre los ingresos que, debido a la inflación, no alcanzan a cubrirlos. El caudal de movimiento comercial que se registra no alcanza a compensar las subas y actualizaciones de los alquileres, las nuevas escalas salariales y los costos de los servicios, además de los nuevos valores que traen las mercaderías cada vez que se reponen. Aumentar el precio de venta no siempre es una opción que pueda redundar en beneficio, especialmente en los locales como los de indumentaria, en que la competencia es muy amplia.

Alquileres

En algunos casos el factor definitivo es la presión por los altos costos para renovar los alquileres, todo esto motivado por una mayor expectativa de inflación que impacta directamente en las decisiones del locador, entre otros factores.

Ante esta situación, las inmobiliarias, que muchas veces son el nexo entre los dueños de los locales y los inquilinos, sugieren a los propietarios que bajen las pretensiones porque no van a conseguir locatarios. Otros no quieren resignar dinero y por eso muchas veces incrementan los alquileres o dudan en cerrar un acuerdo, dejando el local mucho más tiempo con el cartel de “se alquila”.

Sin embargo, la desaceleración económica que redujo las ventas no sólo afecta a los comerciantes que alquilan sino también a los propietarios que al tener menor ganancia deciden subdividir el local para seguir trabajando y a su vez poner en alquiler el otro espacio.

Baja financiación

Un tema muy delicado y que es fundamental en la decisión de los vecinos a la hora de comprar es la financiación. En los últimos meses los comercios, incluso supermercados, han optado por dejar de lado las operaciones que puedan hacerse mediante el pago con tarjeta de débito o crédito poniendo diferentes condiciones o bien el cliente que desee financiar su gasto en tres veces deberá hacer frente a un interés significativo. Sucede que salvo para productos puntuales y a través de acuerdos con grandes cadenas (especialmente de electrodomésticos) la financiación dejó de existir porque las tarjetas de crédito no ofrecen facilidades y esto es motivo de análisis de los consumidores cada vez que debe comprar.

Mientras tanto, y en un intento por retener clientes y sostener la situación, muchos comerciantes hacen “lo imposible”, hasta pierden rentabilidad, para captar la atención de los clientes y ver hasta cuándo podrán soportar la situación.

Comercios aprovechan el feriado para vender

Debido al bajo nivel de ventas que arrojaron los primeros meses del año, lejos de aprovechar los fines de semana largo para descansar, el feriado puente decretado para acompañar el Día del Trabajador, muchos comerciantes atendieron en forma normal, incluso a costa de pagar doble jornal a sus empleados. Particularmente se dio en rubros que necesitan mucho volumen de ventas para obtener un margen de ganancias, como kioscos, pequeños almacenes y comercios de ropa, y en aquellos que ofrecen bienes más suntuosos o vinculados al ocio, aprovechando el plan de relax con el que circulaba la gente estos días.

Estando prácticamente adosados a los números de abril, estas últimas dos jornadas no laborables hicieron a un total de cinco días de menos ingresos en el mes (Semana Santa y Malvinas), lo cual complica cubrir los costos fijos. Al no haber clases ni trabajo en reparticiones públicas, hay ciertos rubros que se vieron muy afectados por tanto asueto y debido al clima de incertidumbre que rige en la economía, deciden abrir y captar a quienes pasean en lugar de sumarse a las jornadas de descanso.

Son muchos los comerciantes que se oponen a los “nuevos” feriados y respetan sólo los tradicionales, ya que no se encuentran en una situación de bonanza como para darse el lujo de cerrar por dos días. Además, deben considerar que si los comercios medianos y pequeños no abren sus puertas, pierden su clientela frente a los grandes centros comerciales que no cierran para estas fechas.

Sin embargo, la decisión es variable según el rubro porque hay casos en que para los comerciantes es preferible no abrir teniendo en cuenta que durante los días feriados deben abonar doble jornada a sus empleados como lo establecen las normativas vigentes.

Las inmobiliarias dan cuenta de la deserción de comercios que se viene registrando

Un termómetro real para conocer en mayor profundidad este fenómeno de comercios vacíos en la zona céntrica y sobre las principales avenidas de nuestra ciudad son las inmobiliarias.

Ya sea en su rol de nexo entre propietarios e inquilinos o como titulares de locales, las inmobiliarias arrojan un panorama verídico de lo que sucede en Pergamino en relación con el cierre de muchos comercios y pueden definir cuánto incide el precio de los alquileres.

La mayoría de las inmobiliarias que tiene locales en zonas comerciales dan cuenta de este fenómeno que se acrecentó este año aunque a fines de 2013 ya daba muestras de la desaceleración económica que provocó el cierre de muchos negocios.

Héctor “Lolo” Rodríguez, socio de la firma inmobiliaria Aloe&Rodríguez, confirmó como una realidad que lleva ya un tiempo gestándose lo que puede hoy verse en las zonas comerciales y lo atribuyó en primer orden a la situación económica actual que redujo las ganancias de los comerciantes y no llegan a cubrir los costos del alquiler, entre otros gastos fijos. “La cuestión central es que hay menor actividad económica en general y es por eso que los comerciantes no están vendiendo bien. Evidentemente no dan los números” dijo, aunque reconoció que “los alquileres no están regalados”.

Tanto las inmobiliarias como los propietarios de locales saben que lejos quedó el período de bonanza que venía registrando la actividad hasta hace unos años. “Veníamos de varios años promisorios, de trabajo y crecimiento pero hoy el crecimiento es cero. Por eso, si los comercios no tienen grandes restos o respaldo económico, no les alcanza”, explicó Rodríguez. Recordó a su vez que cuando la actividad económica estaba bien, las inmobiliarias “no dábamos a basto con los locales, no había ninguno desocupado. En su momento se pedían buenos alquileres por el hecho de que había gente que lo pagaba, pero hoy la demanda es menor y los precios han bajado”.

Por otra parte, explicó que la deserción se da tanto en la zona céntrica como en calles y avenidas de tradición comercial. “Se han desocupados varios locales no sólo en San Nicolás Norte sino en la periferia, en las calles transversales”, señaló y volvió a hacer hincapié en que son varias las cuestiones que influyen en el cierre de locales pero “fundamentalmente es la actividad económica que dejó de funcionar”.

A sugerencia de los martilleros, y a veces dejando de lado las formas convencionales de calcular cuál sería el precio justo de alquiler de un inmueble en función de su superficie, ubicación o tasación, los valores de los alquileres se van adecuando. “Los propietarios entienden la situación económica y aceptan modificaciones si hay propuestas de los inquilinos, pero hay muchos locatarios que ni siquiera pueden hacer una propuesta”, expresó.

La preocupación de los comerciantes ante la baja rentabilidad los lleva a negociar con los propietarios de locales o las inmobiliarias la renovación del alquiler. “Hay gente que está alquilando en un determinado lugar y tiene intenciones de seguir en esa ubicación y trae propuestas que en muchos casos las aceptamos”, e incluso manifestó que ellos mismos les piden a los propietarios que adecuen los precios, muchas veces sin suerte por lo que el único camino que queda a los inquilinos es bajar las persianas.

La Cámara de Comercio ve con preocupación la inflación y la escasez de créditos

La Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Pergamino, que nuclea a los comerciantes y empresarios del sector, también brindó a través de su presidente Javier Genoud su parecer sobre el cierre de comercios. La mesa directiva se mostró preocupada por la inflación, aunque con la esperanza de que la actividad comience a reactivarse. Sin embardo, Genoud no ve que se apliquen políticas orientadas a revertir la situación.

La evaluación sobre la situación económica actual que hizo el dirigente de la Cámara de Comercio atribuye el fenómeno a las consecuencias de un momento económico-político difícil que se dio a partir de distintas medidas que repercutieron de forma inmediata en algunos comercios: “La devaluación tuvo un impacto negativo en el consumo y le quitó el valor adquisitivo a los asalariados. Esto se vio vinculado con el retraso de la negociación de las paritarias, algunas de las cuales todavía no cerraron, y ese factor se va sumando a los altos índices de inflación”, a la que situó en “un 10 por ciento trimestral”. Cree a su vez que si no hay medidas tendientes a revertir esta situación, “vamos alcanzar índices superiores a un 30 por ciento a fines de año”.

Lo que preocupa a los directivos de la Cámara es que “no se ven políticas que reviertan esta situación” y entienden que ante un menor consumo, “algunos comerciantes, al no tener estructura para soportar un período de baja de ventas tengan que cerrar”.

Desaceleración

Este fenómeno que comenzó a advertirse con mayor fuerza en los últimos meses venía dando señales claras desde el año pasado. “A finales de 2013 se empezaron a ver índices negativos, pero veníamos con el empuje y la dinámica de todo el año que fue productivamente muy bueno. Sin embargo, enero nos mostró un panorama totalmente distinto producto de la desaceleración económica y motivada por estas medidas que se van tomando”.

Pese a que las perspectivas no son muy alentadoras, el presidente de la entidad piensa en positivo y espera “medidas desde lo político que tiendan a mejorar el consumo y a motivar las compras para lo cual tienen un papel importante la vuelta de los créditos”.

Que vuelva el crédito

Para la institución que reúne a los comerciantes y empresarios de la ciudad, una medida positiva para recuperar ventas es otorgar mayores facilidades de pago a través de tarjetas: “La solución es motivar el regreso de los créditos y las cuotas sin interés que hoy en día se redujeron a tres. En algunos rubros determinados, principalmente electrodomésticos se implementaron hasta seis cuotas sin interés, seguramente motivados por la necesidad de vender los productos que se stockearon en vista al Mundial de Fútbol y principalmente de televisores”.

Rubros

Si bien la situación económica perece haber perjudicado en mayor medida a comercios de indumentaria, el presidente de la Cámara de Comercio no cree que haya un rubro mucho más afectado que otro sino que cada sector tiene particularidades”, pero agregó que quizá los negocios que están sujetos a la necesidad de la gente son los que pueden perdurar un poco más. “En el caso de la indumentaria es algo de lo que se puede prescindir por un tiempo pero no de algunos elementos de primera necesidad que puedan pertenecer a otros rubros o alguna necesidad impuesta por una condición como por ejemplo una heladera en verano”, ejemplificó.

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