Entran a robarle y atrapa a un ladrón dentro de su casa

Entran a robarle y atrapa a un ladrón dentro de su casa

La víctima cree que fue una entrega y que lo estaban esperando.

El día que Juan Andrade (53) volvió a su casa lo sorprendió el caño de un arma de fuego que lo apuntaba a la frente. Regresaba luego de haber trabajado 24 días corridos. Compartía un mate con su mujer y disfrutaba de su nieto (5). Inmerso en la calidez del hogar, alguien llamó a su puerta y fue a atender. Pensó que era su hija, que lo iba a visitar. Pero, al abrir, lo encaró un ladrón portando  un revólver.

“Me apunta a la frente, yo lo manoteo y alcanzo a cerrar la puerta. Del otro lado quedaron dos más; no sé qué hubiese pasado si lograban entrar”, recordó ayer el vecino de Villa Ceferino, en diálogo con LM Neuquén.

Al principio habló con mucho temor, detrás de la reja de una ventana. Luego se animó a salir y recordó el violento episodio.

“Tirate al piso, entregame la plata”, le dijo el ladrón. Pero Andrade le puso el cuerpo a la situación y comenzó a forcejear con él. En la pelea, el delincuente ejecutó un disparo. “El tiro era para mí, pero no me pegó. La sacamos barata”, dice, por él y su familia.

Agradeció a Dios que en ese momento estuviese su hijo (22), que le ayudó. Entre los dos pudieron retener al ladrón hasta que llegó personal de la Comisaría Tercera y sacó al sospechoso esposado.

“Cuarenta minutos peleé con él porque no podíamos comunicarnos con la Policía. Hoy no me dan los brazos y estoy muy acobardado. Si no estaba mi hijo, me hacía mierda. Entre los dos le dimos una paliza”, confesó el hombre.

Otros vecinos esperaban afuera para intervenir en su apoyo. No se sumaron a la pelea porque antes llegó el móvil de la cuadrícula.

Según precisó el coordinador operativo de Seguridad, Miguel Cuadrado, tomaron conocimiento del hecho alrededor de las 20, cuando un llamado telefónico alertó de un robo en proceso en un domicilio ubicado en la calle Padre Milanesio 1351.

Fue un intento, porque de la casa de Andrade no logró robar nada el sospechoso, quien resultó ser un adolescente de 17 años.

Como la víctima alcanzó a cerrar la puerta de su casa, cuando este lo abordó con el arma sus cómplices quedaron afuera y huyeron. No llegaron muy lejos porque la Policía los interceptó en un colectivo (ver aparte).

Andrade cree que se trató de una entrega, ya que la tarde que intentaron robarle hacía apenas dos horas que regresaba a su casa, luego de trabajar 24 días en la construcción de puentes como La Japonesa, La Pampa.

“Me querían liquidar por dinero, pero ellos no sabían que yo cobro por cajero. ¿Por qué no van a trabajar? Si trabajo hay”, concluyó, indignado, el hombre.

Detuvieron a los dos cómplices en el micro

NEUQUÉN

Los cómplices del ladrón que forcejeó con el dueño de casa fueron atrapados por efectivos de la Comisaría Tercera cuando escapaban a bordo de un colectivo del ramal 7 de la empresa de transporte público Indalo.

Así lo confirmó ayer el coordinador operativo de Seguridad, Miguel Cuadrado, quien precisó que su aprehensión fue posible aproximadamente una hora más tarde del hecho.

Los policías interceptaron la unidad en las calles Antártida Argentina y Chrestía, gracias al llamado de una persona que alertaba al móvil de la cuadrícula sobre la presencia de dos pasajeros que estarían armados.

Al subir al colectivo, los policías demoraron a los sospechosos, que no opusieron resistencia, según trascendió. Un testigo los reconoció en el lugar del hecho.

Tienen 42 y 15 años y, antes de ser palpados, Cuadrado detalló que arrojaron una mochila con elementos presuntamente utilizados para delinquir.

Mencionó que había hierros, un alicate, un martillo, un cortavidrios y una “uña” que se utiliza para abrir puertas de vehículos.

Respecto de los menores, se supo que ni bien se completaron los trámites de rigor quedaron en libertad y se aguardaba saber que resolvieran la situación del mayor.

Comentá la nota