El comienzo de semana mostró a una ciudad convulsionada de tránsito y peatones que circularon en masa por el casco céntrico con el consiguiente congestionamiento que derivaron en demoras en servicios de taxis, remises, además de largas colas en los bancos y entidades públicas dando como resultado un evidente malestar generalizado.
Solo bastó observar las arterias dispuestas sobre calle San Martín, exclusivamente para el transporte público de pasajeros, taxis y remises, ocupada en ocasiones por automóviles particulares que, intolerantes a la lentitud de tránsito, desviaban por los carriles prohibidos para particulares.
La queja de usuarios recayó también sobre taxistas y remiseros que, de muy mal gusto, evitaban brindar el servicio a quienes lo solicitaban “por pocas cuadras”, según dijeron “porque no convienen esos viajecitos cortos”.
Los Bancos atestados de gente, dejaban ver largas filas que obstruían el paso de peatones a más de media cuadra de la misma entrada a la entidad.
Semáforos que parecían interminables además de la queja en particular del semáforo de peatones de la esquina de San Martín y Pellegrini que indicaba vía libre para cruzar la calle al mismo tiempo que se encendía luz verde para la arteria vehicular de Pellegrini, ante la mirada asombrada de quienes intentaban avanzar por la senda peatonal.
La realidad comodorense vivida en la mañana de ayer trajo a la mente de muchos un conocido programa de tv nacional, “Caos en la Ciudad”. Lo cierto es que, las idas y venidas para automovilistas y peatones dejaron entrever un futuro poco alentador al pensar en la velocidad del incremento poblacional a la que está sometida la ciudad, sumado a la plaza automotriz que avanza a pasos agigantados con miras de no detenerse.
¿La realidad de una mañana atípica o los indicios de un presente que anticipa un futuro peor?
La impaciencia, impotencia y bronca se entremezclaron ayer, y como siempre fue necesario buscar un culpable a la hora de incriminar. ¿Ausencia en la reorganización del tránsito? Hubo quien dijo que la cantidad de inspectores en servicio, en la mañana de ayer, no fue la misma que otros días. ¿Falta de infraestructura adecuada para una ciudad en constante crecimiento?
Más allá de respuestas, ayer se buscaba a los culpables y cualquier motivo fue bienvenido a la hora de atribuir responsabilidades en medio de una insostenible situación de malestar generalizado que parecía nunca acabar.
Comentá la nota