La enfermería sigue a full

Cáceres y Mateo se sumaron a una larga lista de lesionados que atentan contra la regularidad.

La regularidad se sustenta en la posibilidad de que un equipo salga a la cancha de memoria. De que se repitan fecha tras fecha los nombres propios. No hay vuelta que darle. Salvo honrosas excepciones esto es así. Y Newell’s está sufriendo esto en carne propio, ya que ayer perdió a dos de sus pilares, que se sumaron a una gran lista de lesionados. Los que debieron dejar la cancha prematuramente _ambos en el primer cuarto de hora_ fueron el mediocampista Diego Mateo y el defensor Marcos Cáceres. Lo que se dice daños colaterales en un partido en el que Newell’s dejó pasar una inmejorable chance de colocarse como escolta del líder River y encima el equipo perdió el invicto.

Las bajas inesperadas es algo que el rojinegro viene sufriendo a lo largo del torneo. Encima ayer estos imponderables dejaron sin opciones de maniobra a Raggio, ya que debió quemar dos cambios cuando ni siquiera se había cumplido media hora de juego.

Mateo pidió el cambio a los 17 minutos ya que no pudo seguir por sufrir una infección en uno de los dedos del pie izquierdo. Ante la sorpresa de muchos y la preocupación de otros, la experimentada rueda de auxilio del equipo se dejó caer dentro de su propia área y hasta ahí llegó. Inmediatamente saltó a la cancha el Mudo Villalba, quien hacía un rato estaba realizado movimientos precompetitivos al borde de la cancha. Siete minutos más tarde, a los 24’, cayó el segundo soldado. También en la zona que es propiedad del arquero Oscar Ustari, el defensor Cáceres se recostó sobre el césped y terminó saliendo por el fondo de la cancha acompañado de los médicos del plantel por una molestia en el isquiotibial izquierdo. El que debió irrumpir en la última línea del equipo fue Claudio Corvalán. Así la improvisación se apoderó de dos posiciones clave del funcionamiento del leproso. Más en lo que refiere a la contención que a la creación, un aspecto que no está cumpliendo con las expectativas debido a que también está emparchada por notorias ausencias, y hay jugadores que se desempeñan en puestos que no son sus naturales. Un ejemplo de esto es Maxi Rodríguez, quien otra vez debió jugar como delantero de área más allá de que a lo largo de su carrera supo desempeñarse en esa posición.

Ahora el cuadro de situación se tornó más complejo para Newell’s. Es que Mateo y Cáceres se sumaron a esa enfermería leprosa en la que ya estaban los delanteros Ignacio Scocco, Víctor Figueroa y Mauricio Tevez, y el lateral Milton Casco, quien reaparecería el domingo ante Quilmes.

No hay dudas de que las bajas atentan contra la regularidad de Newell’s. Y enciende luces de alerta porque al equipo se le viene una agenda cargadita. El domingo visitará a Quilmes, luego recibirá a River y luego jugará el clásico ante Central en el Gigante. Y el hincha sabe lo que pasa, ya que durante el partido reprobó el trabajo del cuerpo médico como la labor del preparador físico.

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