Con enero se fue el mes más trágico y convulsionado de los últimos tiempos

Con enero se fue el mes más trágico y convulsionado de los últimos tiempos
A los homicidios, tiroteos y robos armados se les sumaron choques trágicos e incidentes domésticos que ocasionaron la muerte de una niña y tienen a una beba en agonía. Diferentes actores opinan sobre las responsabilidades en esos hechos.

Con el inicio de febrero queda atrás uno de los meses más convulsionados de Junín en los últimos tiempos.

En efecto, en los primeros 31 días del año se sucedieron homicidios, tiroteos, disputas dirimidas a puñaladas, incendios intencionales, robos a mano armada y varias muertes por choques en la vía pública.

Y la fatalidad también se hizo presente en dos accidentes domésticos, uno de ellos con consecuencias fatales. Una nena de ochos años perdió la vida tras recibir una descarga eléctrica en su casa, y una beba de un año y medio permanece en grave estado en el hospital tras haberse caído en una pileta de lona.

Muchos de estos accidentes son prevenibles, conclusión que lleva a reflexionar acerca de las responsabilidades y a indagar en lo que se está haciendo bien y lo que no en materia de seguridad, tránsito y convivencia en sociedad.

En esta nota, DEMOCRACIA ofrece un repaso por los episodios más candentes de enero y acude a diferentes actores locales para intentar explicar los motivos que dieron lugar a ese escenario caótico y preocupante.

Desde el brindis

Las páginas de luto empezaron a escribirse en las primeras horas del año, con el crimen que tuvo como víctima a Juan Ezequiel Alturria, de 26 años.

El hecho ocurrió a las 6.30 del 1º de enero en una casa situada en la calle Trabajadores Argentinos 1550. Alturria estaba festejando la fiesta de Fin de Año junto a su esposa, sus dos hijos y otros integrantes de la familia.

Horas antes del homicidio, el joven habría discutido con un vecino por razones que todavía no fueron determinadas por los investigadores de la Comisaría Primera. Según las fuentes, el agresor habría regresado más tarde con un arma de fuego y atacado a balazos a Alturria, quien murió casi en el acto como consecuencia de las lesiones sufridas.

En tanto, el agresor, Iván Bolado, escapó del lugar a la carrera y todavía no fue capturado.

Ocho días más tarde, un hombre de 24 años fue baleado en la vía pública, mientras estaba en el barrio Fonavi.

Diego Villegas llegó al Hospital Interzonal cerca del mediodía, pero falleció en el momento que lo ingresaban al quirófano sin que los médicos pudieran hacer nada para salvarle la vida.

El 30 de diciembre de 2012, a las 19, le habían disparado a otro hombre, Marcelo “Yiyo” Dimarco, en el mismo lugar. Dimarco pudo recuperarse de las lesiones recibidas.

Distinto fue lo que sucedió el día 10, cuando fue encontrado sin vida el cuerpo de Jonathan Sgalla, de 22 años, en inmediaciones del puente de calle Lartigau. El chico se había arrojado a una zona profunda de la Laguna de Gómez para buscar la caña que se le había caído al agua, pero por la fuerza de la corriente generada en esa zona, fue arrastrado violentamente sin que su tío pueda hacer nada para salvarlo. Ni siquiera el rápido socorro ofrendado por otro joven que estaba a pocos metros del lugar, y que logró agarrarle la mano durante unos segundos, impidió el negro desenlace.

A las 48 horas, un adolescente de 17 años dejó de existir como consecuencia de las graves heridas sufridas tras chocar en su moto en el balneario municipal Laguna de Gómez.

La víctima fatal fue identificada como Demian Enrique Herber Hermann y según fuentes del caso, el joven había ingresado al hospital con serias lesiones, producto de una colisión protagonizada por dos motos a la altura del parador “Millenium”.

Más violencia, más tragedia

La tarde del 16 de enero, en calle Ituzaingó al 400, un joven de 21 años descerrajó tres disparos de arma de fuego contra la vivienda particular de una persona con el que, momentos antes, había mantenido una riña a golpes de puño.

Según informaron fuentes policiales, uno de los tiros impactó en una de las piernas de Juan Melo, de 26 años, el destinatario de las detonaciones aplicadas (las dos restantes fueron dirigidas al aire).

Por esa razón, al muchacho le realizaron una intervención quirúrgica para extraerle la bala.

El 18, Alexis Lázaro, de 22 años, recibió una brutal puñalada en el abdomen pasadas las 20.30, luego de una reyerta en la zona de las calles Bolivia y Chávez, en Junín.

Un homicidio tuvo como víctima el día 20 a Norma Mabel Mosconi, que encontró la muerte a manos de su marido, Raúl Terrón.

El caso, ocurrido en calle Derqui 180, fue calificado horas más tarde por un miembro de la familia como la crónica de una muerte anunciada.

Es que la mujer, de 78 años y uno menos que su pareja, ya no podía contener los ataques recurrentes de Terrón, quien padecía un cuadro de demencia senil cada vez más avanzado.

Un terrible accidente tuvo como protagonista, el 21 de enero, a Ludmila Tatiana Lezcano. La beba de 19 meses de vida está todavía alojada en terapia intensiva del Hospital Interzonal General de Agudos, en estado de salud reservado, luego de caer a una pileta de lona “Pelopincho y ser hallada minutos más tarde por familiares, quienes la trasladaron al ex Regional”.

La pequeña, cayó a la pileta del inmueble ubicado en calle San Lorenzo 435.

El 26, tres malvivientes ingresaron a robar a una vivienda situada en la calle Alsina 325, propiedad de Yolanda Bosco, de 77 años, quien fue brutalmente golpeada por los ladrones, que le exigían dinero.

Pero una vez que se habían alzado con el botín, que incluía algunas joyas y otros objetos de valor, aparentemente –según relataron fuentes policiales a este diario- llegó un oficial de la Comisaría Primera, allegado a la damnificada, quien se trenzó en lucha con los hampones, que se dieron a la fuga.

La tragedia se hizo presente otra vez el 27, cerca de las 5.30, en la intersección de las calles Rivadavia y Niñas de Ayohuma, con un choque que le costó la vida a Mayra Daiana Castro, de 21 años, quien circulaba a bordo de una moto marca Corven 125 c.c.

El otro vehículo protagonista del accidente fue una Yamaha 125 c.c., guiada por un joven de 19 años, Alberto Quevedo, quien sólo sufrió escoriaciones múltiples en su cara y una fractura en la mano derecha, según fuentes extraoficiales.

El 29, un chico de 23 años, identificado como Ángel Chiachio, fue blanco de un salvaje ataque con disparos de arma de fuego en la zona de las calles Bozzetti y Almafuerte, en el barrio Almirante Brown de nuestra ciudad.

La víctima recibió al menos dos impactos de bala: uno en cada rodilla, mientras que el agresor habría utilizado un arma de grueso calibre, presuntamente una escopeta.

Minutos más tarde, allegados a la víctima, en venganza, incendiaron la precaria vivienda del presunto agresor, de apellido Rosales, en Bozzetti y Ameghino.

En la madrugada del 30, varios malhechores atacaron con piedras y armas de fuego a la Policía y a Bomberos, que se encontraban extinguiendo el fuego en una vivienda de Camino del Resero y Marcelo Noir. Hubo heridos leves y una autobomba quedó fuera de servicio.

Ese mismo día, por la tarde, falleció Florencia Calderón, la niña de ocho años que se había electrocutado 24 horas antes con un ventilador en su casa de Borges y Fleming.

Triste corolario para un inicio de año lamentable como pocos para la ciudad.

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