En el mes primer mes del 2013 hubo al menos 25 muertos (23 hombres y 2 mujeres) durante asaltos cometidos en Provincia y Capital, lo que arroja un promedio de un hecho fatal cada 30 horas.
A pesar de la repetición cotidiana de la tragedia, cada caso encierra una historia única. El colectivero Ricardo Blanco (36) fue asesinado de dos balazos cuando lo asaltaron al llegar a su casa con su familia, en Wilde. Pero el drama no terminó con su muerte: su mamá, que presenció el hecho, se infartó y tuvo que ser internada de urgencia.
El martes pasado, el comerciante de Necochea Adrián Crichigno (51) cumplía su último viaje a la feria La Salada, en Ingeniero Budge, ya que había renunciado a su empleo con otro vendedor de ropa porque le temía a la inseguridad. Se iba a casar en noviembre. Lo mataron de un tiro en la cara antes de llegar al predio comercial.
Para la temporada destinaron a miles de policías a los balnearios de la Costa. La gente se fue de vacaciones, pero los asaltos no pararon.
El conurbano sigue siendo una zona temida: allí, en los primeros 31 días del año, murieron 15 personas (una cada dos días), 4 en La Matanza. Otras 9 perdieron la vida en el interior de la Provincia. Un solo caso se produjo en Capital.
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