Encuentran muerta a una cabo de Policía

Según informó la policía, una cabo se quitó la vida con su arma reglamentaria. Es el tercer caso de una mujer policía que tomó esa drástica decisión en los últimos tres años. Sergio Thiers, quien ha estudiado los suicidios registrados en la Policía del Chubut, sostiene que “el Estado está ausente” en el problema y reclama un equipo interdisciplinario para trabajar con la salud mental de los integrantes de dicha fuerza.

La cabo de policía Rosa Almendra, quien en Comodoro Rivadavia había desempeñado funciones en la Brigada de Investigaciones y la Seccional Tercera y que desde los últimos días prestaba servicios en la Seccional Séptima, fue encontrada el lunes sin vida, luego de que no se presentara a trabajar en su nuevo destino.

Según informaron fuentes de la misma fuerza, la ausencia de Almendra durante dos guardias seguidas le llamó la atención a sus compañeros, quienes fueron a buscarla luego de que no atendiera las llamadas telefónicas, y se encontraron con el triste desenlace.

Desde la policía se informó que se quitó la vida con el arma reglamentaria y cree que lo hizo durante el fin de semana. Muchos de sus amigos y compañeros no entendieron la decisión, aunque todos coincidieron en no reprochársela a través de su página de Facebook donde recibió cientos de comentarios en apoyo a su familia.

Mientras, sus compañeros de la agrupación atlética Ma-Hue con quienes practicaba atletismo la recordaron como una excelente deportista.

PREOCUPACION

Desde 2012 es el tercer caso de suicidio en las filas femeninas de la policía en Comodoro Rivadavia.

El 20 de junio de 2013, Roxana Orellana, una oficial que se desempeñaba en la Sección Operaciones de la Unidad Regional fue encontrada sin vida en su casa del denominado “Barrio Policial” en Próspero Palazzo.

Fuentes policiales confirmaron esa vez que se trató de un suicidio y que la mujer se habría disparado con su arma reglamentaria.

Orellana había ingresado a las filas como suboficial y luego estudió en la Escuela de Cadetes de la Policía donde se graduó como oficial. De intachable labor y humilde personalidad, cosechó muchas amistades dentro y fuera de la fuerza. Se había desempeñado también en la Comisaría de Kilómetro 8.

Mientras, el 22 de julio de 2012, la oficial Noelia García, de 28 años, fue hallada sin vida en el interior de la casa que alquilaba en el barrio Cerro Solo.

Las primeras hipótesis darían cuenta que se habría asestado un disparo en la boca con su arma reglamentaria. Era oriunda de Puerto Madryn y se desempeñaba en la Seccional Quinta de Comodoro Rivadavia, donde -según sus allegados- atravesaba una situación laboral que en ocasiones la desbordaba.

Para Sergio Thiers, integrante de la policía y trabajador social que ha estudiado los casos de suicidios en esa fuerza, “el Estado está ausente” porque no se arma un grupo de trabajo interdisciplinario de Salud Mental para el control del policía.

“El estrés postraumático de cada intervención policial, que se establece como crónico, se transforma en depresión. No es cualquier psicólogo o psiquiatra el que debe tratar a un policía, es un equipo de conocimiento de salud mental del policía. Eso significa plata e inversión”, dijo Thiers.

“En la función policial no te llaman para felicitarte, sino para una urgencia, en busca de justicia, y hay un impacto trágico cotidiano en la psiquis del funcionario policial, que tiene que tener estabilidad conductual, personalidad y estado anímico adecuado para la función. Los recaudos son el ABC de un policía”, sostuvo el funcionario policial que trabajó con casos de suicidios en la policía desde 1985 a 2003. Y dice que los casos siguieron y se contabilizan en una decena. La mayoría con el arma reglamentaria.

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