Una pareja los encontró cerca del río Las Trancas y dentro de uno de ellos había sangre. Todo indica que fueron utilizados para “brujerías”.
Al tomar conocimiento del macabro hecho, el personal policial se hizo presente en el lugar, para constatar que se trataba de dos ataúdes, uno de tamaño grande hecho de lata, y otro más pequeño, como los utilizados para darle sepulcro a los niños.
A su vez, los agentes decidieron dar a conocer sobre el hecho al fiscal Jurisdiccional, Jorge Flores, quien de inmediato ordenó el secuestro de los objetos, para determinar si los mismos tuvieron relación con algún delito en el que esté involucrada la vida de una persona, especialmente teniendo en cuenta la sangre hallada en el interior de uno de los cajones.
Brujería
Realizadas las primeras pericias en los ataúdes, fuentes judiciales dieron a conocer que los mismos se encontraban vacíos, pero habrían sido utilizados para actividades de “ocultismo” o “magia negra”, ya que el líquido que se halló vertido en uno de los féretros era sangre que había pertenecido a un animal que habría sido apoyado en su interior, presuntamente, para realizar algún sacrificio relacionado a este tipo de prácticas.
Si bien desde que las autoridades conocieron sobre el hallazgo llevaron a cabo el cercamiento de la zona, no se pudieron encontrar huellas u otros rastros que ayudasen a los investigadores a dar con el paradero o la identidad de quienes arrojaron los objetos allí.
En este sentido, según se dio a conocer, en la zona en la que aparecieron los objetos mortuorios, no se encontró nada más que haya llamado la atención de los investigadores o arrojara pistas concluyentes sobre sus dueños.
La novedad conmocionó a los habitantes de Belén, por sus características siniestras, y no fueron pocas las hipótesis que se trazaron en cuanto al posible origen de los espeluznantes objetos.
Dos ataúdes
Uno de los féretros está hecho de lata o latón y el otro es pequeño, como los que se utilizan para dar sepultura a niños. Ambos estaban vacíos.
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