Encontraron sin vida al peón rural desaparecido en Río Senguer

A casi tres semanas de su desaparición en pleno campo y bajo una intensa nevada y con temperaturas que oscilaban en los 14 grados bajo cero, finalmente ayer sobre las 14 horas sus propios familiares que no habían abandonado la búsqueda encontraron el cuerpo sin vida del peón rural Bernardo Leónidas Quiroz (27).
Su cuerpo apareció debajo de un matorral, boca abajo y con todas sus pertenencias y hasta el cuchillo en la cintura que solía utilizar estaban en perfectas condiciones. El lugar donde lo encontraron es un campo de la estancia “Tropezón” situado a unos 25 kilómetros al noreste de donde había salido en dirección al puesto donde trabaja su hermano en la estancia “La Pampa”.

Lo encontraron gracias a divisar al perro que lo acompañó hasta el último día, un ovejero negro que hacía guardia y que lo cuidó las casi tres semanas ya que se presume que su deceso se produjo al otro día de su desaparición y que evitó y alejó a las alimañas del campo ya que encontraron el cuerpo en perfectas condiciones, según informaron fuentes policiales. Hasta el lugar se acercaron a últimas horas de la tarde de ayer la funcionaria de Fiscalía Dra. Laura Castagno y peritos de la División Criminalística para realizar las tareas pertinentes en el lugar y ordenar luego el traslado a la morgue de esta ciudad para que le practiquen la autopsia correspondiente.

Dejó a esposa y pequeña hija y salió en busca de ayuda

A eso de las 17 del martes 16 de julio Quiroz se desplazaba en su automóvil Renault 19 hacia el puesto La Pampa en compañía de su esposa Alejandra Quisle y el pequeño bebé de un año y medio, hijo de la pareja. A unos 38 kilómetros de Río Senguer el vehículo se quedó sin batería y el peón rural decidió ir caminando hacia el puesto de su hermano para pedir auxilio. Salió en medio de una intensa nevada y con temperaturas varios grados bajo cero. Lo acompañaba su fiel amigo el perro ovejero negro. Desde entonces nada se supo de su paradero ya que nunca llegó al puesto “La Pampa” y al día siguiente y tras denunciar la desaparición, se intensificaron los rastrillajes con baqueanos del campo, Policía Montada y helicópteros, entre otros medios, pero no hubo resultados positivos y sí detectaron posibles huellas que pudiera haber dejado en el camino. Incluso con el correr de los días se tejió la hipótesis que el hombre pudo haberse alejado por propia voluntad hacia algún otro desconocido lugar.

Finalmente alrededor de las 14 de ayer, sus familiares que nunca bajaron los brazos, lo encontraron gracias al ovejero negro que cuidaba de su amo cuyo cuerpo estaba cubierto por unos matorrales y boca abajo, donde seguramente intentó refugiarse y lo encontró la muerte tras una intensa nevada a la que siguieron temperaturas bajo cero no aptas para que algún ser humano sobreviva a la intemperie.

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