No encontraron la plata que tenían los jubilados: los mataron con saña

No encontraron la plata que tenían los jubilados: los mataron con saña

La casa estaba revuelta, pero los asesinos no hallaron 130 mil pesos que la pareja guardaba en la cocina

Quienes investigan los asesinatos de Aldo Teodoro Zárate, de 73 años, y su mujer María Esther Paz, de 71, no avanzaron todavía en la identificación del o los homicidas (no tienen claro si actuó más de una persona), pero sumaron en las últimas horas algunas certezas: que las víctimas fueron degolladas entre el martes y el miércoles pasado; que quien lo hizo revolvió los ambientes “con tiempo y de modo organizado”; que probablemente usó una misma cuchilla para atacar a las dos víctimas, y que entró y se fue sin forzar nada, con muy poco. Los peritos encontraron unos 130 mil pesos que los jubilados guardaban en un mueble de la cocina, casi a la vista.

Como se anticipó en la edición de ayer, el doble crimen se descubrió a las 21.30 del jueves, cuando a allegados de la pareja les llamó la atención que no aparecieran por el barrio ni por la Iglesia Evangelista a la que iban dos veces por semana. Por eso llamaron al 911 y policías del CPC y de la comisaría Sexta fueron a la casa en la que Aldo y María Esther vivieron por más de tres décadas, en el 1022 de la calle 2, entre 521 y 522.

Las luces estaban encendidas. Las llaves de la puerta principal colocadas por dentro. Y los policías entraron por los fondos.

El hombre estaba tirado en el garaje, al lado del auto y con un profundo corte en el cuello. Su esposa, al lado de la cama

La autopsia realizada ayer confirmó que los dos murieron por los cortes en el cuello, aunque María Esther tenía también varios puntazos en el pecho y golpes que -estiman- sufrió en la caída. La pareja estaba vestida con ropa de calle, por lo que se presume que los abordaron cuando recién entraban a la casa.

La última vez que los vieron fue el domingo, en la iglesia Centro Cristiano de la Unión, aunque familiares declararon haber hablado con ellos en la noche del lunes 1 de junio. Por eso creen que los mataron entre el martes y el miércoles, pero los forenses calcularon que los decesos no se produjeron antes de las 36 horas del hallazgo.

La casa que fue escenario del crimen tiene dos habitaciones, un garaje amplio, igual que la cocina comedor, un baño y un fondo generoso, con un quincho en desuso. Casi todos los ambientes estaban revueltos, “no de manera caótica, sino con un cierto orden”, dijo un investigador que adjudicó esta circunstancia a que los autores “tenían tiempo o sabían dónde buscar”.

Con semejante panorama, los policías preservaron todo y llamaron al fiscal Fernando Cartasegna, quien arribó al lugar un rato después, igual que los detectives del gabinete de Homicidios de la DDI La Plata y peritos de Policía Científica.

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