Encontraron el mueble de la fuga pero no hay rastros de Luis Aboy

Encontraron el mueble de la fuga pero no hay rastros de Luis Aboy
Ayer la Policía dio con el exhibidor de tortas que utilizó el asesino de las hermanas Buamscha para escapar de la Unidad de Detención 11. Hay dos detenidos y siete guardiacárceles bajo investigación.

Neuquén > No es lo que parece. El mueble que la Policía señala como el que utilizó Luis Aboy para escapar de la Unidad 11 no es ni cómoda ni bajo mesada. Se asemeja bastante, con casi un metro de alto, 1,40 de largo, 60 centímetros de profundidad y tres cajones. Pero no. Analizado de cerca, la carcasa de madera de pino parece cumplir otra función. Tiene tres aberturas para ensamblar exhibidores de tortas sobre la mesada, o bien, como indicaron fuentes policiales, tres posibles respiraderos. Hay uno más abajo, disimulado con un tapón de madera. Posee seis rueditas para facilitar su traslado y los tres cajones al medio exhiben un doble fondo. Es decir que si se los retira completamente de su lugar, no es posible ver otra cosa que madera, similar al fibro fácil.

Sólo si se desarma, entonces revela lo que no se ve. El falso fondo que recubre los cajones tiene sus laterales ciegos y vacíos. El espacio sigue la forma de una “U” y la hipótesis que maneja la Policía indica que ahí viajó Aboy. Hasta podría haber dejado la huella de su calzado impresa en un costado.

Ayer los policías hicieron la prueba, y al menos uno de ellos logró introducirse. Ese mueble, que cumplió la doble función de pasar afuera como cómoda, bajo mesada o exhibidor de tortas; y adentro, como un refugio a medida que facilitó la fuga, salió del pabellón seis, donde estaba detenido Aboy, hasta ganar la calle.

Para los investigadores policiales, tanto el diseño y la ruta que siguió el mueble fueron pergeñados hace tiempo para garantizar el éxito de la fuga. Un dato: las rueditas que tiene habrían sido encargadas hace unos dos meses atrás.

Salió del pabellón alrededor de las 15.10 del miércoles, y recorrió unos 400 metros hasta ganar el exterior. Dos guardiacárceles, a cargo del taller de carpintería, lo cargaron para sacarlo del pabellón. Uno iba adelante y el otro atrás.

Responsabilidades internas

No se descarta que en el derrotero hubiese un pase de manos con otros agentes penitenciarios. Mientras Asuntos Internos analiza por estas horas el futuro laboral de al menos siete guardiacárceles.

Ayer sonaban los nombres del jefe de Seguridad Interna, el oficial que trabajaba con él, otros dos de servicio, el que estaba a cargo de la guardia externa y los agentes que trasladaron el mueble. El titular de la U11, Claudio Pérez, no estaba presente en ese momento.

Mientras se deliberaba, el subjefe de la Policía, Adolfo Liria, reconoció ayer que hubo una falla en la seguridad.

El mueble atravesó tres controles hasta que en la calle lo pasó a buscar un fletero contratado por el interno que lo habría fabricado para que lo traslade hacia un domicilio del oeste neuquino.

La camioneta Peugeot 504 color roja que utilizó para llevar el mueble ayer permanecía secuestrada. “Salió con un destino y se fue a otro”, dijeron fuentes policiales consultadas por La Mañana Neuquén.

Otros investigadores con acceso a la causa indicaron que, según los dichos del fletero, los guardiacárceles no lo dejaron ayudar para cargar el mueble a la camioneta; y cuando le tocó bajarlo, tuvo que pedir ayuda porque era muy pesado.

La supuesta compra

Según la Policía, para desprenderse del mueble y garantizar la fuga, quienes pergeñaron la operación se desprendieron del mueble a través de una venta.

El mobiliario había sido encargado a un interno de la U11 que trabaja en el taller de carpintería; y ayer, personal del departamento Delitos lo encontró en la casa del joven que lo había adquirido, por intermedio de su cuñado. Los dos quedaron ayer detenidos.

“Por hacer una gauchada le pasa esto, se lo compró a su cuñado”, dijo Nélida, su madre, que tiene la teoría de que Aboy no pudo escapar dentro de un mueble, sino que se fue antes y de otra manera (ver recuadro “La otra campana”).

La mujer llegó desesperada a la casa de su hijo. Se agarró la cabeza y preguntó a la Policía por él, mientras la vivienda, ubicada en la manzana D del sector conocido como Platea Las Flores, era allanada.

De esa vivienda sacaron el mueble y lo cargaron a una camioneta hasta el Departamento Delitos. El dueño de la casa también se fue de ahí demorado. Y el allanamiento concretado cerca del mediodía, fue uno de una serie de cuatro.

En diálogo con La Mañana Neuquén, la familia del joven demorado dijo que recibió el mueble desarmado la tarde del miércoles, de manos de su cuñado, que está en pareja con su hermana hace ocho años y viven en el barrio Almafuerte.

A él también se lo llevó la Policía. Lo sorprendió antes, alrededor de las 5.30 de la madrugada de ayer, cuando el joven salía de su casa al trabajo; y la camioneta Ecosport de su propiedad quedó secuestrada.

La sospecha es que hasta la vivienda del cuñado llegó el mueble, que luego fue desarmado; y que, en el interín, Aboy escapó con otra persona a bordo de un automóvil Ford Ka (ver recuadro “Un misterio”).

El cuñado, a su vez, tiene un hermano detenido en la U11, a quien le habría encomendado la fabricación del mueble.

Se trata del hombre procesado por la Justicia con prisión preventiva por el horrendo crimen de Ailín García, la joven de 21 años que fue maniatada, amordazada y baleada en la cabeza, el pasado 17 de febrero, en la carnicería-frigorífico El Inicio.

Casualmente, el miércoles lo fue a visitar su hermano. No está claro si antes o después de que el mueble encomendado saliera de la cárcel.

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