El hallazgo ocurrió esta mañana en la manzana N de ese barrio. Un vecino llamó a la Policía luego de ver cómo su perra traía la extremidad entre sus fauces. La Policía encontró el resto del cadáver en un baldío cercano: pertenece a un hombre que llevaría casi una semana muerto.
Todo comenzó poco después de las nueve de la mañana, cuando unos vecinos de la manzana N vieron cómo su perra llegaba a la casa con algo en la boca que parecía ser un hueso. Según contaron, el pedazo de carne no despedía olor nauseabundo, pero uno de los miembros de la familia lo pateó hacia el patio de la vivienda porque le dio impresión.
La revelación llegaría minutos después de parte de otro vecino que se dio cuenta de qué era aquello: el brazo izquierdo de una persona. Además de estar en un estado de descomposición avanzado, a la extremidad le faltaban dos dedos.
Llamaron inmediatamente a la Policía y cuando llegaron, los efectivos comenzaron un rastrillaje por el lugar donde había rondado la perra.
Unos 200 metros campo adentro, desde la avenida Quinto Centenario, entre el pasaje 1 y 2, hallaron el resto del cadáver: estaba boca abajo, con el torso desnudo y con dos pantalones, que llevaba uno encima de otro y estaban bajos.
Por el estado del cuerpo, los investigadores estiman que lleva unos seis días muerto, aunque no pudieron establecer a simple vista las causas de muerte, que serán reveladas en la necropsia que van a practicarle en la Morgue Judicial. Tampoco pueden saber si el desprendimiento del brazo se debió al ataque de animales o si era una lesión previa.
La jueza Virginia Palacios ordenó el levantamiento del cuerpo poco después del mediodía, en medio de un despliegue policial del que participaron efectivos de la Comisaría 4ta, 6ta, de la División Criminalística y de la División Canes, además de personal de Bomberos.
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