Encontraron una cápsula del tiempo, enterrada en 1928

La esquina de Alem y Casanova se vio sorprendida ayer por un cruce de épocas. Una caja con objetos guardados en 1928 por los residentes españoles fue descubierta por casualidad, y reveló que a la ciudad le falta un monumento, que iba a formar parte de los homenajes por su primer centenario.
Un ejemplar del desaparecido diario local "El Hispano" , fechado el 15 de abril de 1928, y un pergamino, con un texto alusivo a la ciudad de Bahía Blanca, firmado por decenas de integrantes de la colectividad española, son los tesoros encontrados ayer por una cuadrilla de la empresa Karpa S.A., mientras efectuaban trabajos de reparación en la zona de la avenida Alem, entre Paraguay y Casanova.

Al momento del hallazgo los obreros se encontraban realizando un empalme de cañerías distribuidoras de agua potable para mejorar el servicio en los barrios Universitario y Napostá.

Claro que la rutina laboral iba a depararles una sorpresa.

En uno de los pozos realizados, a poco más de un metro de profundidad, algo llamó la atención de uno de los operarios que detuvo las tareas y llamó a otros compañeros.

Es fácil imaginarse la sorpresa generalizada cuando de pronto comprobaron que "eso" enterrado era una tapa de granito, con una inscripción grabada en bajorrelieve: "Homenaje Popular Español a Bahía Blanca en su Primer Centenario. 11 Abril 1928".

Más grande aun fue el asombro cuando levantaron la pesada tapa y descubrieron un encofrado de cemento, con la forma de una caja, que contenía un tubo de plomo y, en su interior, el periódico y el pergamino mencionados. Ambos, lamentablemente, con las huellas acumuladas por 82 años de humedad.

La cadena de llamados telefónicos fue tan veloz como inevitable: el jefe de los operarios consultando a la empresa constructora. Desde las oficinas, un reporte a la secretaría de Obras Públicas y, finalmente, el aviso al Instituto Cultural para decidir el destino del material encontrado.

"No me constaba la existencia de esta caja. Tenía algunas versiones de que los españoles iban a realizar un monumento, pero que nunca se había llevado a cabo", cuenta Federico Weyland, director del Instituto.

Según recuerda, el monumento en cuestión (ver aparte) iba a tener la figura alegórica de la Libertad: una mujer de pie con la cabeza erguida y los brazos extendidos, exhibiendo los restos de cadenas recién cortadas.

Toda una imagen clásica, emblema de una época en la cual los ideales modernistas apelaban al sitial del arte para expresarse.

"Tenemos entendido que lo que hallaron es la piedra basal de ese monumento. Es un caja, con un tapa, que contenía un diario de la época, un acta constitutiva y algunos otros detalles".

"El material todavía no lo tengo en mi poder porque la empresa está secándolo para una mejor preservación. Estimo que mañana (por hoy) será entregado directamente al Archivo Histórico", revela.

El futuro llegó. El hallazgo, que se produjo a las 14.30, despertó la inmediata curiosidad de aquellos que tienen fascinación por las cuestiones arqueológicas e históricas.

Es el caso de la docente de periodismo Marta Nasif, quien se reconoce como una fanática de las "cápsulas de tiempo", esos cofres sellados que dejan algunas sociedades como legado material y cultural para las generaciones posteriores.

"Alguna vez me comentaron que podía haber una cápsula en Bahía, que se había hecho hace cien años, y que nunca se había podido ubicar", señala, todavía emocionada por la novedad.

"Si bien son suposiciones, imagino que debe ser ésta. La verdad es que me alegra muchísimo que haya aparecido", confiesa.

Al margen de cualquier análisis sobre el destino de aquellos fondos destinados originalmente al monumento, lo cierto es que al menos una parte del regalo llegó al futuro, pero con el destinatario cambiado: del centenario local al bicentenario nacional.

Regalo, al fin de cuentas, para ser disfrutado tal y como está.

El monumento que no fue

"El Sr. Gobernador y su comitiva se trasladaron a la Avenida Alem, próximo a la esquina de Eliseo Casanova donde debía tener lugar (sic) el acto de la colocación de la piedra fundamental del monumento que la colectividad española levantará como homenaje a nuestra ciudad".

Así comenzaba el artículo de "La Nueva Provincia" que, bajo el título "El monumento de los españoles", se publicó en la edición del 16 de abril de 1928, en pleno fervor cívico por los festejos del centenario bahiense.

Según la crónica, participaron de aquella ceremonia el gobernador provincial Valentín Vergara, el intendente municipal Ramón Ayala Torales, el cónsul de España "Sr. Triviño" (sic) y el presbítero José Barreiro, entre otros invitados.

El texto confirmaba los rumores que venían circulando desde fines del año anterior, cuando empezaron las reuniones entre los residentes de la comunidad ibérica, con el propósito de conformar una comisión que definiera los alcances del homenaje.

Desde el principio algo estuvo en claro: sería un regalo importante, artístico y simbólico, capaz de evidenciar los fuertes lazos afectivos que habían desarrollado en la ciudad.

¿Qué mejor que un monumento de mármol y bronce en la principal avenida bahiense?

Así comenzó el operativo para consumar la escultura que reivindicaría "Al Idioma de la Confraternidad Hispano-Americana y al Día de la Raza", tal el nombre oficial de la futura construcción.

Cosas que pasan

El proyecto contemplaba un plazo total de seis meses para su realización. Luego del acto del 15 de abril, los trabajos se prolongarían hasta el 12 octubre, fecha en que el monumento sería inaugurado con un gran acto oficial.

"Asistimos ahora a la colocación de la piedra fundamental del monumento. Ved ya sobre ella, no la piedra y el bronce esculpidos por la manos artista. Ved, sí, el testimonio de nuestra gratitud", anunciaba el vecino Vicente de Fuenmayor, uno de los impulsores del homenaje.

"Nuestro propósito es perpetuar así las afinidades hispano-americanas, que digan a las futuras generaciones, en la evocación del pasado, de nuestra convivencia presente", agregaba, solemne.

Pero, al igual que en otras tantas historias de manufactura nacional, todo ese ímpetu inicial quedó desmantelado al poco tiempo.

Llegaron las elecciones del '28, la Crisis del '29, el Golpe del '30. Y acaso alguno de esos factores, o la suma de todos, determinó que el proyecto quedara trunco.

A más de ocho décadas, una caja herrumbrada, descubierta ayer por pura casualidad, es el único testimonio de aquel monumento.

El monumento que no fue.

¿Otra piedra fallida? La calle Alsina, dentro del barrio La Falda, también es testigo de otra frustración de ese 15 de abril: en alguna parte del descampado que se encuentra en proximidades de Fortaleza Protectora Argentina, estaría la piedra basal de lo que pensaba ser la sede original del Hospital Español.

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