Emmanuel Senno, un joven mozo encontró un fajo de billetes envueltos y los devolvió. El hecho se produjo el pasado viernes pero se dio a conocer ayer. El total ascendía a 28 mil pesos, destinados a un microemprendimiento familiar. "Hice lo que corresponde", dijo el trabajador.
Emmanuel Senno es marplatense, tiene 22 años, trabaja como mozo y devolvió 28 mil pesos que encontró en su trabajo. Una actitud honesta y correcta que, si no viviésemos en "el mundo al revés", no debería llamar la atención. "Nunca dudé -dijo el joven-, hice lo que corresponde".
Desde hace 2 años, Emmanuel atiende las mesas del café Sugar ubicado en la avenida Luro y San Juan. El viernes pasado a la tarde, después de servirle un café a un hombre, al regresar a la mesa a recolectar la vajilla encontró "una hoja blanca que envolvía varios fajos de billetes, sostenidos por una gomita", contó ayer a LA CAPITAL.
Entonces, el joven tomó el paquete y "salí para ver hacia dónde se había ido, pero ni por Luro ni por San Juan lo detecté. Así que volví a entrar al negocio".
Mayúscula fue la sorpresa cuando vio que el cliente salía del baño. Entonces lo encaró y le advirtió que "se le había caído algo" y le dio el paquete.
El hombre, sorprendido, comenzó a "palparse la campera y entonces se dio cuenta que le faltaba el fajo. Se ve que lo tenía en algún bolsillo interior", relató Emmanuel.
"El hombre se quedó helado y me agradeció y se fue. Pero a los 10 minutos volvió a agradecer, le hablaba a mi hermana que es la encargada, le agradecía y destacaba la gente honesta que trabaja en el café", reseñó Emmanuel sonriente.
Al otro día, y por efecto rebote en las redes sociales, el joven se enteró que había devuelto 28 mil pesos que estaban destinados a un microemprendimiento familiar.
"La verdad es que no dudé ni un segundo, hice lo que corresponde. Ni siquiera sabía cuánto dinero era", señaló el joven que carga las bandejas con pocillos, platos y vasos en el negocio familiar.
Su madre, Claudia, lo escucha con una sonrisa dibujada en el rostro. Emocionada dijo que "estoy orgullosa de su accionar, demuestra que lo criamos bien" y agregó que "no me llama la atención, porque todos los que trabajamos acá somos honestos y todo el personal devuelve lo que encuentra". La familia a pleno se desempeña, cumpliendo con diferentes tareas, en el café Sugar.
Este marplatense, ex alumno del colegio Albert Schweitzer, trabaja en el turno matinal de 8 horas y por ahora no piensa cambiar su rutina. Con la tranquilidad dominando su rostro y su andar, pidió que "no le demos tanta importancia" al suceso.
"Hice lo que corresponde", reiteró Emmanuel cuando lo preguntan sobre su accionar y hasta le consultan sobre la nula recompensa que recibió por su accionar.
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