Frente a los jueces del Tribunal Oral Federal, el imputado Roberto "El Tuerto" Albornoz intentó ayer en todo momento desvincularse de los operativos de secuestros y torturas por los que está acusado (22 en total) y podría ser condenado a prisión perpetua, pero admitió que existió un centro de detención en la ex Jefatura de Policía y que en la llamada Comunidad Informativa se analizaban las informaciones de las víctimas y luego se emitían las órdenes de Disposición Final (DF), Libertad y Continuar con la investigación.
Luego, -dijo- esas órdenes se ejecutaban en la ex Jefatura de Policía y sólo a los DF se los cargaba en un vehículo y se los llevaba presuntamente al ex Arsenal. "Yo veía, estaba ahí (cuando se llevaban a las víctimas)", se limitó a decir.
Durante dos horas, que fueron interrumpidas por un pico de presión que lo mantuvo bajo control de un médico del Siprosa, Albornoz se dedicó a culpar a los testigos Juan Carlos "El Perro" Clemente y Juan Martín Martín de haber participado activamente como entregadores de los procedimientos de detención, junto al supervisor militar Félix González Nayar, quien -según él- era el responsable de todo lo que sucedía en la ex Jefatura.
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