Encauzarse en un mismo objetivo

Encauzarse en un mismo objetivo
El elenco paranaense inició en el día de ayer un nuevo camino para llegar a la meta de la presente temporada. Luego de mostrar signos de mejoría en cancha ante Sarmiento, el proceso de Diego Osella se puso en marcha y mucho necesitará del eslabón “futbolistas” para sacar esto adelante. El debe y el haber de un rico plantel.

Las cuestiones que tiene el fútbol y que sólo este deporte genera. Muchas veces (o casi siempre) sin explicación alguna, como ocurrió el pasado domingo en tierras juninenses en lo que fuera derrota de Patronato, impuesta por cuestiones extra futbolísticas, pero que para nada justifican lo demostrado dentro del campo.

Luego de tres derrotas consecutivas-pese a que frente a Sarmiento se consumó la cuarta- que llevaron a tocar fondo definitivamente en Patrón, el equipo dio respuestas y muestras claras de mejoría ante el Verde. Ahora bien. ¿Porqué se da (y se dio en Patrón) que cada vez que un cuerpo técnico deja sus funciones, sus dirigidos muestran síntomas de mejorías, cambios? No es sólo una cuestión que pudo observarse en el Santo, sino también en la mayoría de los planteles que pasan por esta situación.

Sin dudas que no solo los procesos deportivos sufren desgastes, sino también en casos puntuales las relaciones, donde ambas partes no coinciden con las ideas propuestas, manifestándolo dentro o fuera de un campo de juego. Es allí donde un fusible deja de funcionar y en este caso, o deporte, el entrenador (o dupla) es el primer recambio para entrar nuevamente en funcionamiento.

A la vista de todos estuvo que los jugadores del elenco paranaense mostraron otra actitud (palabra que tanto disgustó al cuerpo técnico saliente cada vez que la prensa mencionó) y entrega, dejando de lado aquella displicencia de encuentros anteriores. Claro que con esto no se quiere dejar por sentado que haya malas intenciones desde los futbolistas para con la dupla técnica, aunque son cuestiones que solo los jugadores deben saber y entender. Es un común denominador que detona en algún momento, en todo plantel que atraviesa este tipo de crisis.

Claro que en este caso en particular, bienvenido el cambio (futbolístico, actitudinal y equipo de trabajo), siempre para el beneficio de la entidad.

TRANSICIONES DE TEMPORADA. El arranque de este campeonato no solo trajo consigo el armado de un nuevo plantel, con renovación de un equipo de trabajo, sino también objetivos explícitos desde sus diferentes campanas (entrenadores, jugadores, dirigentes), en la búsqueda de meterse definitivamente en la pelea por un ascenso, tratando de encausar a Patronato en lo más alto de la divisional.

Claro que malos resultados (cinco derrotas en los primeros siete partidos) y una inestabilidad futbolística enmarcada, llevaron a que el discurso se modifique en cuanto a su sentido, pasándose de la pelea a la superación de la campaña reciente (56 puntos).

Entrando en el último tramo de campeonato (restan disputarse nueve fechas), el Patrón acumula 36 unidades, estando a veinte del “objetivo” impuesto por el cuerpo técnico saliente, con 27 en disputa.

Claro que el nuevo proceso que dio inicio ayer, será responsable -en parte- de lo que suceda de ahora en más, y quedarán más que conformes las partes si al menos, se llega al piso de cincuenta puntos, para nivelar las tres campañas disputadas en la B Nacional.

Esto dependerá del compromiso de todos (cuerpo técnico, jugadores, dirigentes e hinchas-con su apoyo-), quienes deban enjuiciarse en una sola meta, clara y concisa.

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