Encapuchados encañonan a hombre y huyen sin robar

Encapuchados encañonan a hombre y huyen sin robar
Los delincuentes aparecieron en moto en la puerta del negocio de la víctima y apuntándole con un revólver en la frente le pidieron plata. Cuando el vecino entró al inmueble para buscar el dinero, los ladrones se fueron con rumbo desconocido.

Dos sujetos encapuchados encañonaron a un hombre, le pidieron dinero y cuando la víctima les iba a cumplir el pedido se escaparon con rumbo desconocido.

Todo ocurrió en la vereda del ciber ubicado en calle Dorrego, entre Tucumán y Rioja, propiedad de José Luis Gómez.

Según trascendió, el titular del negocio se encontraba junto a su hermano afuera del local cuando de repente se aparecieron dos sujetos en moto y con sus caras cubiertas por completo. Uno de los ladrones exhibió un arma y apuntándole a José Luis Gómez le exigió que les entregara las llaves de un ciclomotor que estaba estacionado a pocos metros de allí. El comerciante les dijo que el rodado no era de su propiedad y los delincuentes, entonces, le pidieron que les diera“toda la plata” que había en la caja registradora.

Gómez entró al ciber a buscar el dinero y cuando volvió a salir los malvivientes ya se habían ido.

El damnificado supone que los sujetos pueden haber imaginado que dentro del inmueble había más gente que podían auxiliarlo y que por eso decidieron marcharse.

“De todas maneras, el mal momento no te lo saca nadie”, expresó Gómez, a quien ya le ha tocado sufrir situaciones de inseguridad.

El viernes 14 de diciembre de 2012, dos menores -una mujer y un varón-, ambos portando armas de fuego, habían irrumpido en su negocio exigiéndole que les entregara todo el dinero.

“Me dijeron que si no les daba la plata me mataban”, contó Gómez en aquel momento, que alcanzó a darles el dinero de la caja, unos 200 pesos, pero los precoces ladrones, de unos 14 años, no estaban conformes y exigían más efectivo, por lo que atinaron a llevarse las golosinas en una cartera.

Tras cometer el ilícito, huyeron en dirección a avenida Libertad, presuntamente a pie, aunque no se descarta que los hayan estado esperando en moto.

Pero mucho peor fue lo que le sucedió en octubre de 2010: tres individuos ingresaron a su domicilio, en Dorrego entre Tucumán y Rioja (minutos antes habían entrado al taller de costura de su tío, de donde se llevaron dinero), y cuando éste intentó resistirse, recibió tres impactos de bala en el cuerpo, salvando su vida de milagro.

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